Mucho antes de que las primeras viviendas transformaran el paisaje del barrio Tejelo en Medellín, las iguanas ya transitaban entre los árboles del lugar. Consideradas por los pobladores como las verdaderas fundadoras de la zona. Estos reptiles habitaban el terreno original incluso antes de que la comunidad recibiera su nombre actual.
Las iguanas tienen un tercer ojo en la parte superior de la cabeza que detecta la luz y el movimiento para alertarlas de depredadores
A lo largo de los años, el sector creció y se urbanizó, pero estos particulares habitantes mantuvieron su presencia en el espacio que hoy constituye el parque local. Se estima que en la actualidad la población supera los 50 ejemplares, los cuales conviven pacíficamente con los residentes del sector.
El refugio natural en Tejelo
La relación entre los vecinos y la fauna se ha fortalecido con el paso de las décadas, dando lugar a una dinámica de cuidado colectivo. Los mismos habitantes asumen de manera voluntaria la tarea de alimentarlas y velar por su bienestar diario.
Además de su alimentación, la comunidad mantiene un compromiso firme con la seguridad de estos animales. La vigilancia constante por parte de los residentes evita que personas ajenas al sector intenten capturarlas o retirarlas de su entorno natural.
Guardianes de escamas
Guillermo López, un poblador de la zona, destaca que todos los vecinos comparten el valor del respeto hacia estos animales. Según su testimonio, la protección de estos reptiles se ha convertido en un esfuerzo conjunto que une a toda la comunidad.
Por su parte, el habitante Luis Bernardo Ciro señala que las iguanas son vistas como el símbolo distintivo del espacio público. De esta manera el espacio es reconocido formalmente por la presencia de estos animales. Asimismo, destaca que la observación de los reptiles representa un motivo de alegría para los niños, quienes suelen reunirse a contemplarlos mientras los adultos les llevan comida.
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Para optimizar su estancia, el parque cuenta con una infraestructura adaptada que incluye una plataforma especial para colocarles alimento. Este espacio dispone además de un área interna para que las hembras puedan depositar sus huevos en condiciones seguras, bajo la custodia de la comunidad.




