El 28 de agosto de 1986, el Gobierno de Belisario Betancur, fundó el barrio Villa Flora. Ubicado en la comuna 7 de Medellín a través de su proyecto bandera denominado» Plan Alcancía”.
El objetivo de esta administración fue urbanizar el sector. Que contaba con un terreno amplio donde se podía construir un gran número de casas. Las cuáles serían otorgadas sin cuota inicial a familias que no contaban con vivienda propia.
Ángela María Estrada, residente del barrio, narra cómo las primeras personas empezaron a habitar estas casas. Que se construyeron en bloques unifamiliares.
“Acá llegaba gente de todas partes de la ciudad buscando la manera de comprar una propiedad y les decíamos: apresúrense que esto es sólo habitable para 1.500 familias”, afirma.
La inspiración de aquel particular nombre
Al barrio se le otorgó el nombre de Villa Flora en honor a Flora Echeverri de Toro, filántropa, persona adinerada para la época. Quien era la propietaria de la única finca del sector, a la que llamaba “La villa más hermosa de todas”, menciona Fernando Castañeda, residente de la zona hace 25 años.

“En la finca de Flora Echeverri, producían la mejor ganadería de leche y agricultura del sector. Al interior de ella, una bellísima fuente de agua, construida con cerámica italiana, azul y blanca, adornaba la admirable propiedad”, manifiesta Castañeda.
Una transformación desde la autogestión
En 1995, Castañeda fundó el Comité Barrial de Emergencias. Su objetivo era de precaución y capacitación de desastres a los habitantes del sector. Pensando en una futura incidencia negativa de la naturaleza.
Entre los habitantes destacados del barrio se encuentra, el ex congresista Carlos Alberto Zuluaga. Reconocido dirigente del partido Conservador. Quien lideró en compañía con los residentes, empleados y obreros de empresas, proyectos culturales. Asi mismo, proyectos educativos en beneficio del desarrollo sostenible del barrio.

Según los habitantes del sector, hace 23 años, todos los domingos las familias se reunían a planificar obras para mejorar su entorno. De igual manera, mientras esto sucedía las mujeres preparaban una sancochada o frijolada. Al mismo tiempo, los hombres trabajaban con palas y varas, en la ampliación de las calles, porque sólo había senderos peatonales.
El verde característico que rodea el barrio
Además, para ellos, el barrio contaba en esa época con varias zonas verdes. Las cuales les permitían a los niños jugar libremente y satisfacer sus necesidades de esparcimiento.
Humberto Miranda, residente del barrio, agrega: “recuerdo mucho el nacimiento de agua, donde actualmente está ubicada la única cancha de fútbol del sector. En esta nos bañábamos luego de que cogíamos pomas de los árboles”.
En 1986 cuando la administración de Belisario Betancur entregó las casas que originaron el barrio Villa Flora; sus residentes le exigían al Gobierno Nacional y entes gubernamentales un centro educativo en el sector. Ya que los pequeños para recibir la formación tenían que realizar largos desplazamientos debido a que los barrios aledaños apenas se estaban conformando.
Épocas de cambios y dotación en infraestructura
“Nosotros gestionamos ante la Secretaría de Educación, diciéndoles, que crear un centro de formación estudiantil en el barrio era indispensable para conformar un sector de primer nivel. A raíz de esto, ellos realizaron los estudios, tanto de perfectibilidad como factibilidad”, comenta Humberto Miranda.

Por ello, en 1992 se fundó el Colegio FIMES perteneciente a una fundación americana, que brindaba una escolaridad hasta segundo de bachillerato. Al saber sus habitantes que la escuela no tenía la cobertura para terminar la secundaria decidieron visitar de nuevo la Secretaría de Educación para que les resolvieran esta problemática.
Y ante la insistencia el Colegio FIMES en el año 1997, se transformó en la Institución Educativa Villa Flora. Que actualmente está suscrita a la Secretaría de Educación de Medellín, y de acuerdo a sus habitantes se ubica como uno de los mejores colegios de la comuna.


