La montaña que por siglos ha vigilado en silencio al Suroeste antioqueño, hoy despierta con nuevas voces, pasos y saberes. En mayo de 2025 se inauguró oficialmente la primera etapa del Parque Arqueológico y Natural Cerro Tusa, un proyecto que transforma uno de los hitos geográficos y culturales más importantes del país en un epicentro de conservación, memoria y desarrollo.

Con una inversión cercana a los 9.000 millones de pesos, esta obra es fruto de una alianza entre la Gobernación de Antioquia, la Alcaldía de Venecia, la caja de compensación Comfama y la empresa pública Activa. El parque nace como un santuario de biodiversidad, patrimonio arqueológico y turismo controlado. Desde la montaña piramidal de 1.950 metros de altura se dibuja ahora un horizonte distinto para la región.
Un legado geológico, un reto colectivo
El Cerro Tusa, formado hace más de 7,9 millones de años como parte del arco volcánico de los Andes centrales colombianos, se convierte en símbolo vivo del diálogo entre la naturaleza y la cultura. El parque intervino 21 hectáreas de las 135 que conforman la reserva total, incorporando terrazas verdes, miradores, senderos ecológicos y estructuras livianas en madera que se integran al entorno sin perturbarlo.
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Así mismo, se restauraron caminos ancestrales con técnicas tradicionales indígenas y se adecuaron espacios de interpretación ambiental. “Es una conexión con nuestras raíces y también una apuesta por el futuro”, afirmó un miembro del equipo arqueológico. De esta manera, el parque establece puentes entre tiempos y saberes, invitando al visitante a una experiencia sensorial, pedagógica y espiritual.
Hallazgos que cuentan otra historia
Durante la fase de adecuación, que se extendió de marzo de 2023 a diciembre de 2024, se recuperaron 283 piezas arqueológicas y se documentó una planta no registrada antes: la Aphelandra montis-tusae. Además, se identificó la presencia de una palma originaria de Centroamérica, el Tejepilote, lo cual sugiere rutas de intercambio milenario.

Mientras tanto, se construyeron espacios emblemáticos como la Casa del Pensamiento, la Roca del Sacrificio, la Piedra del Eco y el Refugio de Polinizadores. Así, el Parque Cerro Tusa se configura como un laboratorio vivo para la educación ambiental y la arqueología participativa.
Empleo, economía y comunidad
En términos sociales, el impacto del parque es significativo. Durante la construcción se generaron 274 empleos y actualmente hay 13 puestos directos y 25 indirectos en operación. En este sentido, se priorizó la vinculación de guías turísticos locales y emprendedores de Venecia, quienes ofrecen productos artesanales a los visitantes.

Por otro lado, las autoridades estiman una afluencia inicial de 10.000 visitantes mensuales. Además, ya se proyecta una segunda fase de ampliación que podría elevar la capacidad a 30.000 personas por mes. “No se trata solo de abrir un sendero, sino de abrir oportunidades para el territorio”, expresó un representante de Comfama.
Sostenibilidad como principio, expansión como meta
Como parte de las acciones preventivas, se implementan protocolos para mitigar impactos negativos, como el turismo desordenado, la contaminación o la ocupación indebida del espacio natural. Paralelamente, las entidades promotoras evalúan replicar este modelo en otros lugares del departamento, como los volcanes de lodo de Arboletes.
Así las cosas, Cerro Tusa deja de ser solo una postal icónica para convertirse en un parque que respira historia, ciencia, comunidad y naturaleza. Al subir por sus laderas, no solo se asciende geográficamente: también se escala hacia una nueva forma de habitar el territorio.

