Por: Juan Manuel Rivera Agudelo-Comunicador Social-Periodista en formación.
«Disfrutando del mejor tiempo de mi vida».
–AMPO
Adriana Pérez Olarte, 10 años de experiencia como pintora del barrio el Diamante de la comuna 7 de Robledo. Desde pequeña posee habilidades para la pintura. Su arte para aquel entonces se expresaba a través de líneas dando como resultado la creación de laberintos que armonizaban entre sí. Creaba arte inconscientemente.
En una edad un poco más avanzada a la de su infancia, retomaba lo que hacía de niña y aún en su juventud valora mucho este tiempo. Dentro de cada persona nace una identidad.
«Es de gran bendición que se cual sea nuestra actividad es vital que la disfrutemos».
Durante su juventud estudió en Bellas Artes, conoció varias técnicas como: acuarela, pastel, oleo pastel, tintas, acrílico. En esta etapa se dejo guiar por la academia.
Igualmente, se formó en en la Academia Superior de artes gráficas durante dos semestres. Todo esto fue un proceso de lograr una identidad de que es lo que quería ella para su vida.
«Por situaciones económicas tome la decisiones de emprender. A los 22 años monté mi propia empresa que se apoderó a nivel departamental, incluso obtuvo reconocimientos. Se llamaba SEMA, Servicios Especializado en Manufactura de Aluminio. Duró 18 años y quebró lastimosamente por un proceso de enfermedad que pasé: cáncer de colón».

Desde otro ángulo, Adriana soñó con Dios en un escenario celestial y apoteósico, donde la invitaba a volver a pintar mientras atravesaba su situación de enfermedad.
«¿Con una pluma? Más fácil con los dedos. Él me respondió: «Pinta». Yo cogí la pluma en plano e hice algo feo y rápido. Entonces él me dijo: «No, yo pinto con amor, paciencia y misericordia. Todas mis obras son perfectas…».
Por esto, Adriana al despertar comprendió que se trataba de un sueño espiritual, donde Dios la involucraba en la realización de una de sus tantas obras. También, este sueño significó para Adriana que esto hacía parte de que cada situación que ella vivía tenía un propósito dentro de El Plan de Dios.
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Por lo tanto, se despertaron más olas cargadas de sueños espirituales y visiones, los cuales tenían un significado en la vida de Adriana. Ella por medio de oración y alabanza logró interpretar esas olas.
«El señor me habló, me dijo que me sanaría y pagaría todas mis deudas. Que esto era un propósito y que él cambiaría completamente mi vida. Es como si mi historia tuviera distintas facetas entre nacer y morir».
Se dice que hay un proceso de los sueños que es adquirir la fe.
«Cuando tuve estos sueños espirituales, empecé a observar muchas obras. Aun las obras me decían que las plasmará. Después, empecé a verlas en Bellas Artes. Fue algo que sembré en mi corazón a partir del sentir y el hacer».
Un día se levantó a pintar gracias a que su madre es pintora y ella le decía motivándola a volver a expresar su arte: «Levántate, vuelve». A partir de ahí Dios también le comunicó «Ya creíste», su fe había regresado
«Empecé a volver dejar fluir el color, el material y dejar sacar esa esencia interior. Y cada vez que continuaba creyendo, a los seis meses después ya tenía la primera exposición de arte en el Museo de Arte Etnográfico, ganando el primer premio en la categoría de Arte Innovadora».
Entonces, con base en ello, Adriana entendió que todo lo que había soñado se estaba transformando dentro de la realidad, en algo tangible, porque todo lo que Dios le mostraba en sus sueños, ella lo hacía.
«Es cuando te das cuenta que Dios sí habla a través de los sueños, porque lo que él te muestra, tú lo realizas y cuando lo concretas, ves la respuesta de su presencia, él está con nosotros y entre nosotros».
Se cree que cuando los sueños se cumplen se detalla como un nuevo lenguaje al saber que Dios está guiando.
«Ya por experiencia personal, identifico cuáles son sueños espirituales que diseñó Dios, porque te pasa de este mundo terrenal a otro. Él mismo le pone sentido y las emociones a ese nuevo mundo que se está descubriendo. Todos los sueños que tengo los entiendo y los reflejo por medio del lienzo».
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Adriana considera que el arte no sólo ha sido para ella solamente pintar y deleitarse, sino que también un proceso de crecimiento y de afianzarse en la fe. Cada obra tiene un contenido muy amplio, donde puede transmitir muchas cosas que tienen profundidad para la vida del ser humano

Por otro lado, Adriana asumió el reto en competir en un concurso de FlyArt, la cual abarca una cantidad de artistas experimentados de distintos sectores y estos deben realizar una obra dentro de un tiempo estimado de 20 minutos para elegir al ganador.
«Yo todo se lo consultó a Dios. Le pregunté si él me veía con nivel para participar. Él por medio de una profecía me dijo que sí, que sólo me concentrara en él».
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Adriana, expresa que compartir con artistas es muy bonito, pero el tema de los egos hace que se vuelva complejo estar comunicandose con ellos en determinados momentos, porque se les sube la fama y el orgullo a la cabeza.
«Dios tenga misericordia de mí, porque yo no creo que esté pintando para la fama y el orgullo».
De igual manera, Adriana se ha topado con gente humilde y sencilla dentro de el campo de el arte, las cuales en sus obras se ven el reflejo de sus almas.
«Ha sido mucha riqueza a nivel de compartires».

