En las inmediaciones de la cancha El Revenidero, sobre la variante de Caldas, se teje una historia de resiliencia que ha conmovido a la comunidad. Óscar Suárez Acosta, un tamesino de 69 años, ha pasado de la vulnerabilidad de vivir en situación de calle a convertirse en la pieza fundamental de «Asados XL de Sam». Un emprendimiento gastronómico donde hoy ejerce funciones de atención y logística con la dignidad de quien ha recuperado su rumbo.
La jornada de don Óscar inicia al alba; entre el calor del carbón que comienza a arder y el orden minucioso de las mesas, prepara el escenario perfecto para quienes buscan un buen servicio.
La trayectoria de Suárez está marcada por el esfuerzo y las vicisitudes migratorias. Tras vivir varias décadas en Venezuela, regresó a Colombia en 2015 huyendo de la crisis, solo para encontrarse con la dureza del «rebusque» informal. Además del impacto económico de la pandemia, factores que finalmente lo llevaron a dormir en los parques y portales de Caldas.
Del asfalto a la parrilla
A pesar de las carencias y el frío de la intemperie, Óscar mantuvo una férrea determinación de no caer en vicios nocivos. Aferrándose a la esperanza de una oportunidad que llegaría en noviembre del año pasado. El encuentro que cambió su vida ocurrió cuando Santiago Morales Ospina, conocido como «Sam», comenzó a instalar las carpas de su nuevo negocio de asados.
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Óscar, sin dudarlo, se acercó para ofrecer su ayuda en lo que fuera necesario. Morales, guiado por su instinto y un profundo sentido de empatía, decidió abrirle las puertas de su equipo. Viendo en el adulto mayor la viva imagen del abuelo trabajador y atento que la sociedad suele invisibilizar.
El renacer de don Óscar
Hoy, don Óscar es reconocido por los comensales por su eficiencia al limpiar mesas o gestionar suministros. Además, por su alegría contagiosa, su radio siempre encendido y un servicio al cliente que muchos califican de excepcional. Su labor en el asadero, que opera desde la tarde hasta la madrugada, le ha permitido abandonar la calle y costearse una habitación en el sector de Santa Cruz.
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Con su salario, Óscar ya proyecta metas claras, como la compra de un teléfono móvil para reconectarse con su familia. Mientras los Asados XL ganan fama por sus carnes de gran tamaño, es la historia de superación de Óscar Suárez la que le otorga al lugar una sazón humana que trasciende lo culinario. Demostrando que la confianza y el trabajo digno son las herramientas más poderosas para transformar una vida.


