El costo de la canasta básica en Colombia continúa registrando variaciones significativas que impactan de manera directa el bolsillo de los consumidores locales. En este escenario, el pollo asado se ha convertido en un termómetro clave para medir la inflación en el país. El reciente comportamiento del Índice del Pollo Asado refleja que el precio promedio nacional pasó de $41.037 a $43.470 en el último año, lo que representa un incremento del 5,93%, acelerándose con una subida del 3,25% tan solo en el último mes.
Este reciente estudio consolida a Medellín como la segunda capital donde resulta más costoso adquirir este emblemático plato.
Un sondeo actualizado sobre el mercado gastronómico reveló profundas disparidades regionales en las tarifas finales ofrecidas al público. Bogotá encabeza el listado con el precio más elevado al situarse en $51.170, seguida muy de cerca por Medellín con $47.960 y Cartagena con $47.560. En contraste, otras zonas como Villavicencio, Tunja y Cúcuta mostraron una tendencia con reducciones de precio de entre el 1,25% y el 8,33%.
Pollo asado más caro
El encarecimiento generalizado de la comida preparada responde a múltiples factores operativos y presiones macroeconómicas que afectan la cadena de suministro. Según explicó Nicolás Cruz Walteros, analista experto en economía de Corficolombiana, una causa determinante ha sido la menor disponibilidad de materia prima en el mercado. Esta reducción considerable, terminó generando tensiones inmediatas al alza sobre los costos de venta, especialmente al mantenerse estable la demanda de los hogares.
A esta contracción en el suministro se suman los ajustes derivados del incremento sostenido en la mano de obra, los insumos energéticos y el transporte. Valentina Guio, jefa de Investigaciones Macroeconómicas de Anif, señaló que el servicio traslada de forma directa el impacto de la indexación vinculada al salario mínimo. Esta dinámica explica en gran medida por qué el indicador de inflación general en Colombia repuntó en agosto hasta alcanzar el 6,24% anual.
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El segmento de comidas consumidas fuera del hogar se consolida como uno de los más vulnerables, acumulando un 7,1% en lo que va del año. Mientras que la inflación anual específica para establecimientos de servicio a la mesa llegó al 9,72%. Esta aceleración responde al incremento drástico en las tarifas de los servicios públicos.
Del abastecimiento a la inflación
Las proyecciones económicas para la segunda mitad del año sugieren que las presiones alcistas sobre el precio de los alimentos continuarán manifestándose. Los analistas prevén que la entrada en vigor de nuevos costos laborales, mantendrá tensionados los márgenes de ganancia de los comerciantes. Ante esta situación, el sector de restaurantes deberá amortiguar estos incrementos sin trasladar de forma desproporcionada el impacto al consumidor final.
Finalmente, la intensificación del fenómeno de El Niño se perfila como el mayor riesgo al alza para el comportamiento de la inflación en el país. Se proyecta que un periodo prolongado de sequías afectaría de manera crítica la producción de bienes perecederos y procesados. De materializarse estas contingencias climáticas y operativas, los analistas estiman que la inflación total en Colombia podría cerrar el año por encima del 7%, consolidando un panorama desafiante para la economía familiar.




