Un caso de maltrato animal conmociona a Medellín tras el rescate de una cría hembra de mono cariblanco que permanecía en cautiverio en un apartamento. El ejemplar infantil sufría constantes abusos que comprometieron severamente su bienestar físico y emocional. Esto deja en seria duda su capacidad para recuperarse y retornar eventualmente a la vida silvestre.
El mono cariblanco tiene la capacidad para fabricar y usar herramientas complejas, una habilidad que comparte con muy pocos primates en el mundo.
Según reveló el Área Metropolitana del Valle de Aburrá, el pequeño primate era sometido a prácticas crueles para ser tratado como una mascota doméstica. La cría era obligada a vestir pañales permanentemente, se mantenía sujetada con correas para restringir sus movimientos y le habían recortado sus cuatro colmillos. Todo esto con el fin de disminuir el riesgo de mordeduras y facilitar su manipulación.
El alto costo del tráfico de fauna
El operativo de salvamento concluyó con éxito gracias a la persistencia de la autoridad ambiental. Aunque la persona que custodiaba ilegalmente al espécimen se negó en un principio a entregarlo, las autoridades lograron ubicar el inmueble. Posteriormente establecieron contacto telefónico con la tenedora, quien finalmente accedió a realizar una entrega voluntaria que evitó la necesidad de emprender acciones judiciales.
Tras la recuperación, los médicos veterinarios del Centro de Atención y Valoración de Fauna Silvestre realizaron un exhaustivo chequeo clínico que confirmó la situación. El mono presentaba un cuadro evidente de bajo peso, severas fracturas, heridas en la cola, lesiones inflamatorias en el labio superior y afectaciones cutáneas. Provocadas por el uso prolongado de las ataduras y los pañales.
Un daño irreversible
Los especialistas enfatizaron que el recorte de las piezas dentales representa un daño catastrófico para la salud del animal. Pues los colmillos son indispensables para su nutrición, defensa e interacción con individuos de su misma especie. Estas mutilaciones y el acondicionamiento doméstico podrían privar al primate de desarrollar los comportamientos instintivos necesarios para valerse por sí mismo en libertad.
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La autoridad ambiental explicó que la separación prematura de un primate de su grupo familiar altera de manera irreversible su conducta y desarrollo biológico. La humanización de la fauna silvestre, sumada a las secuelas del maltrato físico y el confinamiento, reduce drásticamente las probabilidades de que estos animales puedan reincorporarse de forma exitosa a su hábitat natural.
Ante este panorama, la entidad reiteró un firme llamado a la ciudadanía para no adquirir ni mantener especies silvestres como animales de compañía. Como muestra de la gravedad del tráfico ilegal en la región, la autoridad recordó que desde 2024 hasta la fecha han ingresado 61 monos cariblancos al Centro de Atención y Valoración de Fauna Silvestre, todos ellos víctimas de este delito.




