Enraizada en el Popular 1
Gihomara Aristizábal Morales, oriunda del barrio Popular Uno en Medellín, emerge como un símbolo de resistencia y transformación social. Su historia se entrelaza con los desafíos del desplazamiento, la pérdida de seres queridos y la lucha constante por un futuro más equitativo.
Nació y creció en el barrio Popular 1, pero en el año 2000, las amenazas de bandas criminales forzaron a su familia a un constante desplazamiento por la ciudad. En la actualidad, reside en la Comuna 7 – Robledo, donde, junto a su hijo Emanuel, compró una casa de interés social, donde reside, hace 12 años.
Llamado social desde la infancia
Desde temprana edad, Gihomara sintió un llamado innato hacia la labor social. Su madre, María Luz Dary Morales de Aristizábal, fue una líder comunitaria en el barrio Popular Uno, marcando el inicio de su compromiso con la justicia social.

En la escuela, su activismo floreció al defender a un compañero que sufría acoso por su orientación sexual. «En el bachillerato, me gustaba mucho el baloncesto… lógicamente, yo lo defendía a capa y espada.»
Trayectoria académica y laboral
Tras enfrentar la adversidad, Gihomara perseveró en su educación y carrera profesional. Después de trabajar en televisión y en el Parque Explora durante doce años, decidió estudiar trabajo social en la Universidad Minuto de Dios.
«Yo tuve a Emanuel y estaba muy joven, tenía el bachillerato, entonces, entré al SENA e hice archivística. Pero siempre tuve la intención de estudiar trabajo social, y en 2011 se dio. Eso desencadenó muchos procesos, a estar súper activa en el territorio, en las marchas.»
Compromiso político y feminista
La entrada de Gihomara Aristizábal al ámbito político ocurrió en 2018 con su participación en Estamos Listas, abordando temas de violencia contra las mujeres y luchando por la equidad de género. Su experiencia en este movimiento político influyó en su decisión de fundar el movimiento político Electas en 2023.

«En este momento estoy participando con todo el tema de logística y comunicaciones en el Segundo Congreso Internacional de Arte y Cultura Afro. Y en el futuro inmediato, tengo que terminar la maestría, becada al 100% por la Universidad Autónoma Latinoamericana (Unaula), sobre educación y derechos humanos.»
Mujeres Electas y la transformación política
Electas, el movimiento político fundado por Gihomara Aristizábal y su compañera Paola Sánchez, el cual busca ser una voz diversa y plural en la escena política. Surgió como una opción frente a la creciente influencia de la derecha reaccionaria. El movimiento actualmente integra cerca de setenta compañeras, abarcando mujeres, disidencias del sistema sexo género y personas no binarias y cuenta con el aval del Partido Ecologista Colombiano.
«Hasta este año, ellas decidieron no ir a Asamblea ni a Concejo. Por cosas de deudas se tomaron unas decisiones con las que yo estuve de acuerdo, entonces, me salí en mayo. De ahí decidí montar el Movimiento Político Electas con la ayuda de Paola Sánchez.»
Logros y futuro compromiso
Recientemente, en las elecciones del 29 de octubre, Electas obtuvo aproximadamente 13.000 votos. El movimiento busca fortalecer una propuesta de Escuela Popular Feminista, un proyecto en desarrollo que tiene como objetivo llevar la educación y el empoderamiento a las comunidades marginadas.
«Estamos organizándonos para visitar los territorios y empezar con estas escuelas el año entrante. Este año estoy participando con todo el tema de logística y comunicaciones en el Segundo Congreso Internacional de Arte y Cultura Afro.»
Maestría y compromiso con los derechos humanos
Gihomara, actualmente becada en la Universidad Autónoma Latinoamericana (Unaula), persigue una maestría en educación y derechos humanos. Su enfoque es desarrollar un protocolo con perspectiva de género en las búsquedas de adolescentes, niñas y mujeres desaparecidas, así como un enfoque interseccional.

«En el futuro inmediato tengo que terminar la maestría. La intención es dejar un protocolo con enfoque de género en las búsquedas de adolescentes, niñas y mujeres, enfoque de género y enfoque interseccional.»
Un mensaje para la ciudadanía
Gihomara concluye su historia con un mensaje claro: «Mi mensaje para todas las personas en la ciudad es que necesitamos una justicia feminista… creo que para que un proyecto político sea progresista, democrático, realmente debe ser feminista.»
Ella aboga por una pedagogía constante sobre los feminismos y la necesidad de levantarse cada día para trabajar en la transformación de realidades. Su feminismo es más que una ideología, es un modelo de vida que inspira el cambio y el compromiso con la dignidad humana.
Un horizonte de esperanza
La vida de Gihomara Aristizábal es un testimonio de resistencia y lucha constante por un futuro más justo. Desde sus raíces en el Popular Uno hasta sus contribuciones en el ámbito político y feminista, Gihomara ha tejido un camino de transformación social. Su mensaje resuena como un llamado a la acción y un recordatorio de que la lucha por la equidad y la justicia es un compromiso diario. Con un horizonte lleno de esperanza, Gihomara continúa siendo un faro de cambio en Medellín y más allá.


Wuauh, que artículo tan panfletario y mal escrito.
Muchas gracias Rudencia por leer nuestras publicaciones, nos gustaría que nos indicara, por favor, en que parte el artículo es planfletario y mal escrito, eso con el ánimo de mejorar siempre para nuestros lectores.