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Las alquimistas del Pacífico. Desechos que valen oro

En las costas de Tumaco, un grupo de veinte mujeres afrocolombianas está transformando la industria pesquera local con una innovación revolucionaria. La asociación Asomefama convierte los residuos de camarón en una nutritiva harina artesanal llamada Camharina. Respondiendo a una crisis ambiental significativa. El proyecto no solo aborda el problema de los desechos marinos sino que también genera oportunidades económicas para madres cabeza de familia.

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Las cifras son alarmantes. En efecto, de cada 20 toneladas de camarón pescado, 15 terminaban como desechos en el océano Pacífico. Esta realidad motivó a las hermanas Yesy y Jacqueline Sevillano a buscar una solución innovadora, la cual beneficiara tanto al medio ambiente como a su comunidad. De esta manera, la transformación comenzó con visitas puerta a puerta a más de 50 pesquerías locales, recolectando residuos que antes se consideraban inservibles.

Del mar a la mesa en un proceso de innovación con la Camharina

El proceso de producción ha evolucionado significativamente desde sus inicios artesanales. En un principio, comenzó como una operación manual que requería tres días de trabajo. Sin embargo, ahora se ha modernizado gracias a equipos industriales. La perseverancia del grupo fue reconocida en septiembre cuando ganaron la convocatoria «Mujer Emprende Rural Pacífico», obteniendo maquinaria esencial para su producción.

La modernización ha permitido aumentar la eficiencia y calidad del producto final. Con la nueva maquinaria, el tiempo de producción se ha reducido considerablemente. Permitiendo a las mujeres procesar mayores cantidades de residuos y obtener un producto más refinado. Este avance tecnológico ha sido crucial para la viabilidad comercial del proyecto.

Impacto social y ambiental

El proyecto con la Camharina ha generado un efecto dominó en la comunidad de Tumaco. Creando nuevas oportunidades de empleo y empoderamiento económico. «Nuestro proyecto va más allá de crear un producto. Estamos construyendo un futuro sostenible para nuestras familias y nuestro ecosistema marino«, declaró María Angulo, directora del Centro de Desarrollo Pesquero del Pacífico. Quien ha seguido de cerca la iniciativa desde sus inicios.

Yesy Sevillano. Foto:Juan Alejandro Motato Soto – Escuela de Periodismo Multimedia EL TIEMPO.

La doctora Patricia Ramírez, investigadora del Instituto de Estudios Ambientales del Pacífico, afirma: «Esta iniciativa representa un modelo ejemplar de economía circular, lo cual podría replicarse en otras comunidades costeras de Colombia«. Por un lado, el impacto ambiental positivo se evidencia en la reducción significativa de residuos marinos. Por otro lado, el aspecto social se fortalece a través de la creación de una red de apoyo entre las mujeres participantes.

Desafíos y perspectivas futuras para Camharina

Los obstáculos iniciales fueron significativos, desde problemas logísticos hasta resistencia cultural. La pérdida de producción debido a condiciones climáticas adversas y el escepticismo inicial de algunas participantes representaron desafíos importantes. Sin embargo, la determinación del grupo ha sido más fuerte que las adversidades.

Jacqueline Sevillano, co-fundadora de Asomefama. Foto:Juan Alejandro Motato Soto – Escuela de Periodismo Multimedia EL TIEMPO.

La visión a futuro incluye la expansión de la producción y la obtención de certificaciones oficiales. Además, la participación de jóvenes entre 14 y 28 años ha inyectado nueva energía al proyecto con la harina Camharina, creando un puente intergeneracional que fortalece el tejido social de la comunidad. En este sentido, esta combinación de experiencia y juventud está generando nuevas ideas y perspectivas para el desarrollo del proyecto.

Reconocimiento y expansión

La selección del proyecto entre 421 iniciativas para participar en un programa de formación especializado en economías circulares. Ejercicio de emprendimiento que han abierto nuevas puertas. Como resultado, este reconocimiento valida el modelo de negocio. Al mismo tiempo, proporciona acceso a recursos y conocimientos valiosos para su crecimiento futuro.

El éxito de Camharina ha llamado la atención de diversos sectores, desde organizaciones ambientales hasta empresas del sector alimentario. En consecuencia, la preservación de los sabores tradicionales del Pacífico colombiano posiciona al proyecto también como un ejemplo innovador de emprendimiento social. El cual combina un modelo de negocio sostenible y ambiental. Por otra parte, el futuro parece prometedor para esta iniciativa de mujeres emprendedoras. Finalmente, han sabido transformar un problema ambiental en una oportunidad de desarrollo comunitario.

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