Tras dos años y medio de retraso, Medellín inauguró el 17 de septiembre el vaso La Piñuela en La Pradera, ampliando la vida útil del relleno sanitario para los próximos ocho años. Este nuevo espacio solventa una grave emergencia originada a finales de 2023, cuando el vaso Altaír, en límite de colapso, amenazaba con un desastre ambiental serio.


Más de 1.800 trabajadores operaron las 24 horas para concretar el proyecto, cuya capacidad alcanza 7 millones de toneladas de residuos.
La crisis se originó porque la administración anterior no construyó el nuevo vaso a pesar de tener la licencia ambiental. Además, obras cruciales para estabilizar Altaír no se ejecutaron, poniendo en riesgo el río Medellín y la infraestructura cercana, así como la salud de comunidades aledañas.
Obras en tiempo récord y movilización social
Con una capitalización de $337.000 millones para Emvarias, en 2024 se iniciaron obras simultáneas: estabilización del vaso Altaír, reapertura de un vaso cerrado para recibir basura y construcción acelerada de La Piñuela. Más de 1.800 trabajadores operaron las 24 horas para concretar el proyecto, cuya capacidad alcanza 7 millones de toneladas de residuos.

El alcalde Federico Gutiérrez destacó que el nuevo vaso atenderá al 80% del volumen de residuos sólidos del departamento, evitando que Medellín tenga que transportar sus desechos a ciudades lejanas como Cali, lo cual habría generado altos costos económicos y sociales.
Nuevas apuestas por la sostenibilidad
Sin embargo, Gutiérrez enfatizó que La Pradera no puede seguir funcionando como simple hueco para depositar basuras indefinidamente. Por eso, anunció que los recursos obtenidos de la venta de acciones en UNE serán destinados a tecnologías que permitan aprovechar hasta el 40% de los residuos, retornándolos a la cadena productiva.
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Además, se prevé el desarrollo de un proyecto con apoyo coreano para producir biogás a partir de residuos orgánicos y abastecer 200.000 hogares en Medellín. Esta iniciativa representa un cambio hacia un modelo más sostenible, capaz de generar energía limpia y materiales para industrias básicas.
Persisten críticas sociales y ambientales
A pesar de los avances, las comunidades cercanas al relleno denuncian que los problemas históricos continúan sin solución. Según líderes locales, el Plan de Manejo Ambiental presentado por Emvarias duplica actividades superficiales y no atiende impactos reales en salud, trabajo e infraestructura.
Los habitantes exigen estudios epidemiológicos y compensaciones concretas, proyectos productivos sostenibles y mejor infraestructura social. A juicio de estas comunidades, el relleno sigue generando daños ambientales y sociales que no han sido mitigados tras décadas de operación.


