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Robledo a ritmo de turismo comunitario. Un recorrido por sus tesoros

La ruta de la convocatoria Territorios que Inspiran 2026 sigue su curso. En esta parada por el Nodo 1, Habitante Siete y Mundo Urbano se sumergieron en la historia viva de Aures, Villa Sofía, Villa Claret, La Portada, entre otros sectores donde el agua, la memoria y el espacio público se encuentran para mostrar una comuna que se transforma y crea espacios únicos y entrañables, escondidos en la profundidad de nuestra idiosincrasia.

El Chorro. El secreto de agua pura que la ciudad no conoce

En un callejón de Aures 1, entre casas que se abrazan y un pequeño altar a la Virgen, brota un tesoro que parece detenido en el tiempo: El Chorro, es un nacimiento de agua cristalina que cae sobre un estanque de baldosas azules y blancas, un lugar que durante décadas fue la despensa hídrica de la comunidad. Un manantial que 24/7 aporta a la comunidad esa fuente interminable de agua potable.

El Chorro de Aures 1: un manantial de agua cristalina que por décadas fue el sustento del barrio y hoy sigue fluyendo como patrimonio vivo de Robledo.

“Hace 45 años me mandaban a cargar agua porque no teníamos acueducto. Veía a las mamás lavanderas en las piedras y hacíamos fila. Ese chorro era nuestra salvación. Yo recuerdo que a ese chorro le hicieron pruebas en la Universidad Nacional y salió agua potable”, recuerda María Doris Bedoya, líder social de Aures 1. Aunque hoy el entorno muestra el paso del tiempo, el agua sigue fluyendo pura y se ha convertido en un símbolo de la riqueza escondida que Robledo quiere mostrar al mundo.

La Batea. El nuevo corazón que palpita en Villa Sofía

A pocas cuadras del chorro, el Parque de la Batea se sacudió el polvo y volvió a rugir. Tras una esperada remodelación, este espacio se convirtió en el epicentro de Villa Sofía. Sus pistas para bicicletas y patines, su teatro al aire libre y sus zonas para niños están llenas de color y movimiento. “Es un espacio de sano esparcimiento para todas las etapas del barrio”, celebra María Doris. Un lugar donde la comunidad se encuentra y la infancia vuelve a jugar.

En Robledo, el territorio también se descubre a través de las personas, sus memorias y las experiencias que dan vida a nuestros espacios.

Ciudad Don Bosco. El faro social que transforma vidas

El recorrido se engrandece al pisar los alrededores de Ciudad Don Bosco, el corazón social que lleva más de 60 años forjando futuro en el territorio. Lo que antes cobijaba a niños de la calle, hoy es un faro de educación con talleres de metalúrgica, diseño y confecciones. “Para mí es lo más turístico, porque quita la estigmatización de que Medellín es solo Pablo Escobar”, afirma la líder, destacando el legado salesiano que aún resuena en las navidades del barrio.

La Quintana. Un pulmón verde que pide ser redescubierto

Pero la ruta también deja al descubierto joyas que necesitan urgente una mirada. El Parque Lineal La Quintana, ubicado entre las calles 88 y 92, es un corredor verde de 38.086 metros cuadrados que conecta la quebrada La Quintana con el río Medellín. Con 396 metros de senderos en adoquín, 2 puentes de madera y 230 árboles de 26 especies sembrados, este parque es un pulmón que hoy luce olvidado.

Parque La Quintana | Fotografía del lugar. Entre árboles y senderos, La Quintana conserva espacios de naturaleza que aportan al paisaje y al bienestar de quienes habitan el sector.

La comunidad sueña con recuperarlo. Su potencial es enorme: es el conector natural entre el Parque Biblioteca Tomás Carrasquilla, la quebrada y el Parque de la Batea. La naturaleza se abre paso entre el concreto, recordándonos que Robledo tiene una reserva forestal viva que espera volver a brillar.

Parque La Quintana, visto desde lo alto. La extensión verde de La Quintana se distingue en medio del paisaje urbano. Un pulmón verde que contrasta con el crecimiento de la ciudad.

El mirador de San Ignacio. La mejor vista al futuro

Para cerrar con broche de oro, el mirador de la Parroquia San Ignacio Mártir se roba el aliento. Con unos 30 años de historia, desde allí se aprecia toda la ciudad, desde el sur hasta el norte. “Es un lugar muy especial; el barrio tiene lugares muy bonitos que a veces uno no ubica”, invita el padre Fernando Montoya Ortega. Un lugar para detenerse, respirar y entender que Robledo está llamado a ser un destino de turismo comunitario.

Mirador de la iglesia San Ignacio Mátir. Desde este mirador, la ciudad se despliega entre montañas y edificios. Un lugar donde la contemplación del paisaje se encuentra con la memoria y el encuentro comunitario.

La ruta continúa: rumbo a Bosques de San Pablo

El recorrido por los siete nodos no se detiene. Con el Nodo 1 ya en el corazón, las cámaras y libretas se alistan para el siguiente destino: el Nodo 7, en el barrio Bosques de San Pablo. Allí, entre parques recién renovados y una comunidad que respira identidad, seguiremos descubriendo por qué Robledo es un territorio que inspira.

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Este proyecto es ganador de la Convocatoria Territorios que Inspiran 2026, de la Secretaría de Comunicaciones de la Alcaldía de Medellín. Sigue el proceso en Habitante Siete y nuestras redes @habitantesiete.

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