La Corporación Cerfami lleva más de tres décadas comprometida con la protección de los derechos de mujeres, niños, niñas y adolescentes en situaciones de vulnerabilidad. Fundada hace 34 años, Cerfami nació con la misión de brindar un espacio seguro y de apoyo, inicialmente enfocado en mujeres y sus familias, pero actualmente concentrado en la protección de menores. Su sede, ubicada en el sector Estadio, cerca del Éxito de Colombia, ha sido testigo de innumerables historias de superación y esperanza.
La trabajadora social Luisa Fernanda Guzmán Álvarez, quien forma parte del equipo de Cerfami, explica que la corporación actualmente cuenta con un equipo interdisciplinario que trabaja arduamente para garantizar la protección de los derechos de los menores. “Cada equipo incluye un psicólogo, un trabajador social, un nutricionista, un gestor de caso y un auxiliar administrativo, entre otros profesionales”, detalla. Estos profesionales no solo acompañan a los niños y adolescentes, sino también a las familias sustitutas que los acogen temporalmente mientras se define su situación legal.
16 de los 156 hogares sustitutos se encuentran en Robledo
La labor de la Corporación Cerfami se centra en una red de hogares sustitutos que albergan a más de 400 niños, niñas y adolescentes en Medellín y su área metropolitana. Estos hogares ofrecen un entorno de cuidado y amor para los menores mientras se completa el proceso de restablecimiento de derechos. En palabras de Guzmán Álvarez, “tenemos 156 hogares sustitutos activos que acogen a estos chicos y chicas las 24 horas del día, brindándoles una vida más estable y estructurada”. Para este contexto, las madres sustitutas juegan un rol fundamental, ya que son ellas quienes se encargan de vincular a los menores a servicios de salud, educación y otras actividades necesarias para su bienestar.

En la zona de Robledo, por ejemplo, la corporación cuenta con 16 hogares que reciben y cuidan a los menores provenientes de situaciones complejas. Los hogares no solo acogen a los niños y adolescentes, sino que también trabajan de la mano con las familias biológicas y las autoridades, asegurando que los menores tengan todas las oportunidades para un desarrollo sano y seguro. “Es una labor que involucra a toda la comunidad y crea un impacto positivo en cada persona involucrada”, comenta Guzmán Álvarez.
Un proceso riguroso para ser hogar sustituto
Convertirse en hogar sustituto en Cerfami es un proceso exhaustivo. La trabajadora social explica que los interesados deben pasar por una serie de etapas que incluyen verificación de documentos, visita domiciliaria, entrevistas y pruebas psicológicas. El objetivo es asegurarse de que cada hogar esté adecuadamente preparado para recibir a un menor y ofrecerle un ambiente seguro y de calidad. Una vez cumplidos todos los requisitos, el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) aprueba oficialmente el hogar sustituto y le asigna uno o más menores.
Los beneficios para las familias sustitutas incluyen una bonificación económica que cubre los gastos de los menores, como alimentación, vestimenta y transporte. Además, las madres sustitutas reciben una «beca» mensual de 433,000 pesos por cada niño que cuidan, aunque no se considera un salario, ya que ser hogar sustituto es visto como una labor social. Guzmán Álvarez resalta: “No es un empleo, sino una oportunidad para brindar amor y estabilidad a un niño que lo necesita”. También existen beneficios adicionales, como reducción en las tarifas de servicios públicos y subsidios para salud y pensión.
El impacto en la comunidad
El trabajo de la Corporación Cerfami va más allá de los niños y adolescentes que cuida; tiene un impacto directo en la comunidad de Medellín y sus alrededores. La organización colabora estrechamente con comisarías, defensorías y juzgados de familia, trabajando en conjunto para garantizar que se respeten los derechos de los menores en todo momento. Además, la coorporación realiza capacitaciones y talleres con las familias sustitutas, proporcionando herramientas que les ayuden a enfrentar las dificultades que puedan surgir en el cuidado de los menores.
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En palabras de Guzmán Álvarez, “desde Cerfami aportamos a la garantía de derechos facilitando la operatividad del programa”. Las capacitaciones no solo preparan a las familias para recibir a los niños, sino que también ayudan a construir una sociedad más solidaria y consciente. Los menores que pasan por nuestras instalaciones o solo reciben ayuda, sino que también aprenden valores que los acompañarán toda la vida.
Finalizando con un llamado a la acción
La importancia de Cerfami en Medellín es evidente. Su compromiso con la niñez y la adolescencia ha dejado una huella profunda en cada niño que ha pasado por sus puertas. Guzmán Álvarez hace un llamado a la comunidad para que más familias consideren unirse como hogares sustitutos. “Un hogar sustituto puede cambiar la vida de un niño, y ese cambio afecta positivamente a toda la sociedad”, afirma con convicción.
Para la corporación es una labor de amor, dedicación y solidaridad. En un mundo donde muchos niños carecen de un entorno seguro y estable, Cerfami representa una oportunidad para construir un futuro mejor para ellos y para toda la comunidad de Medellín.

