EduCasa_el_impacto_de_la_educacion_domiciliaria

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EduCasa, el impacto de la educación

Medellín se ha consolidado como pionera en Colombia al implementar EduCasa, el primer programa público de educación domiciliaria del país. Una iniciativa que actualmente beneficia a 700 niños, niñas y jóvenes. Este modelo surge para aquellos estudiantes que, debido a condiciones críticas de salud o discapacidades con movilidad reducida, enfrentan barreras para asistir de manera presencial.

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Operado a través de la Escuela Normal Superior de Medellín en convenio con la Universidad Pontificia Bolivariana, el programa busca garantizar el derecho fundamental a la educación sin que el entorno físico suponga un obstáculo para el aprendizaje.

La historia de Jerónimo Benítez Salazar, un joven de 13 años que cursa octavo grado, ilustra la necesidad de esta política pública. A pesar de su notable inteligencia, su diagnóstico de parálisis cerebral y diplejía, lo mantuvo alejado del sistema escolar tradicional. Jerónimo depende de un caminador y una silla de ruedas, herramientas que se convirtieron en estigmas dentro de una infraestructura urbana y escolar que no estaba preparada para recibirlo, enfrentando desde la falta de rampas hasta la discriminación de transportistas.

La escuela que toca a la puerta

El sistema educativo convencional no solo falló en infraestructura, sino también en empatía y flexibilidad pedagógica, llevando a Jerónimo a perder un año escolar. Mientras se recuperaba en casa, la institución educativa no le brindó el apoyo necesario, lo que agotó las fuerzas de su madre, Maritza Salazar. Fue esta crisis la que los llevó a descubrir el programa de EduCasa, donde el Estado asume la responsabilidad de trasladar la escuela al hogar. Eliminando el estrés del desplazamiento y garantizando que las condiciones de salud no se traduzcan en deserción académica.

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Bajo este modelo, Jerónimo recibió un computador portátil y conexión a internet, herramientas esenciales para acceder a clases virtuales grabadas y monitoreadas. Además de la tecnología, cada semana, un tutor pedagógico visita su casa para acompañar las guías de aprendizaje y brindar soporte emocional. Este cambio de entorno permitió que el joven demostrara su verdadero potencial, logrando incluso una promoción anticipada de grado al poco tiempo de ingresar.

Medellín lidera la educación inclusiva

La inversión para este ambicioso proyecto supera los 2.700 millones de pesos, reflejando un esfuerzo financiero para cubrir las necesidades de una población invisibilizada. Durante el periodo 2024-2026, el programa ha mantenido una dinámica de crecimiento constante, con la meta de ampliar su cobertura a 280 estudiantes activos. Para las familias interesadas, el acceso se gestiona a través de la Escuela Normal Superior o la Secretaría de Educación, requiriendo siempre un aval médico.

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El impacto de EduCasa se refleja en los sueños de estudiantes como Jerónimo, quien ahora reparte su tiempo entre sus terapias y sus hobbies. Para él, la tecnología es el lenguaje de una sociedad en la que desea participar activamente. Asimismo, encontrando en la educación virtual el puente perfecto para desarrollar sus capacidades intelectuales sin las limitaciones de su cuerpo.

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Finalmente, este programa aborda una deuda en una región donde los menores con discapacidad tienen 2,5 veces más probabilidades de quedar fuera del sistema escolar. Según datos del Dane, el 60% de esta población en Colombia no supera la primaria, víctimas de un entorno urbano hostil. Con más de 123.000 personas con discapacidad registradas en Medellín, EduCasa se erige como un faro de inclusión.

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