El arte puede ser muchas cosas, una forma de expresión, una ventana a la imaginación o un simple adorno. Para Alejo Santamaría, es un canal para traducir la sabiduría ancestral que se encuentra susurrada por el canto de las aves.
Alejo Santamaría, familiar del precursor del arte moderno en Colombia, Andrés Santamaría, resignifica los símbolos indígenas a través de sus pinturas, esculturas y telas, creando un puente entre la sabiduría ancestral y las nuevas generaciones. Su viaje artístico no fue convencional. Tras dejar una prometedora carrera en finanzas y recorrer los museos de Europa, se sintió llamado de vuelta a sus raíces.
Un viaje revelador
Fue en la Sierra Nevada de Santa Marta, en un viaje que él mismo describe como su «doctorado», donde su vida cambió para siempre. Al amanecer, fue testigo de cómo la luz iluminaba los glifos grabados en las rocas conocidas como «jalekas», revelando un conocimiento milenario. Así Santamaría comprendió que cada figura representaba un pájaro, y que cada ave contenía un consejo, una historia y un mito, formando un calendario viviente.
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Además, este descubrimiento lo llevó, junto a la arqueóloga Cristina Echavarría, a emprender un proyecto monumental. Asimismo, indagar el conocimiento de los ancianos wiwas para descifrar este lenguaje simbólico y preservarlo. El resultado fue el documental de 1995, Cuentos y cantos de aves sagradas.
Grafiti arqueológico
Años después, un llamado del pasado lo hizo volver a la Sierra. La comunidad wiwa, que de niños lo había visto descifrar sus secretos, lo invitó a continuar la conversación. En este segundo capítulo de su vida, Santamaría ha desarrollado un estilo único, que él llama «grafiti arqueológico». Por ello utiliza telas de gran formato para pintar símbolos indígenas y ubicarlos en sitios de culturas ancestrales en toda América. Su objetivo no es solo exhibir, sino provocar un diálogo sobre un mundo precolombino que sigue vivo.
En la actualidad Alejo Santamaría continúa su labor como un «emisario» del saber ancestral. Con el fin de que esa sabiduría sutil que encontró en la Sierra no se pierda, sino que se transforme en arte y perdure en el tiempo.



