El río que se convirtió en parque

El río que se convirtió en parque

El río que se convirtió en parque

En la ribera del río Negro, en Rionegro, Antioquia, se cocina un paisaje diferente. Uno donde el agua, el concreto y el verde se reconcilian. Las márgenes de este afluente se transforman gracias al proyecto Paisajes del Agua, una propuesta urbanística y ambiental que cambia la manera de habitar el espacio público en la ciudad. La primera etapa, correspondiente a la llamada Zona 1, está a punto de ser entregada oficialmente.

Las nuevas rutas invitan a los rionegreros a redescubrir su ciudad con una mirada más sostenible, humana y natural.

Desde el segundo semestre de 2023, maquinaria, obreros, árboles y sueños se alinearon para construir un entorno que permite caminar, correr o pedalear al borde del río. A lo largo de la calle 43 —avenida Luis Carlos Galán—, muy cerca del centro comercial San Nicolás, ya se percibe el cambio.

Zona 1, más cerca del agua

Según Juan David González Hurtado, subsecretario de Equipamiento Público de Rionegro, el proyecto está dividido en cuatro zonas de intervención. Además, presenta tres ámbitos diferentes en ejecución. “El Jardín y Deportivo ya tiene más del 96 % completado”, afirma con optimismo. Este espacio, ubicado sobre la orilla oriental, conecta con el coliseo Iván Ramiro Córdoba y otros escenarios deportivos claves.

El segundo ámbito, denominado Patrimonial, supera el 86 % de avance. En él se destaca el icónico Puente Mejía, una estructura de madera con techo de teja española que simboliza la historia y la tradición local. Este puente conecta el centro de Rionegro con una parte esencial de su memoria colectiva. Ya se puede ver a vecinos transitando por senderos elevados, conocidos como corredores palafíticos, que permiten convivir con los ciclos del río sin interrumpir su cauce.

Una entrega que ya se siente

Aunque aún no se ha hecho la entrega oficial, muchas personas ya disfrutan del espacio. Entre ellos, adultos mayores que caminan en las mañanas, familias en bicicleta y jóvenes que se congregan a conversar bajo las nuevas pérgolas. Como lo menciona González Hurtado, “en julio se finalizará la siembra del ámbito Paisajístico, y esperamos entregar la Zona 1 en agosto”.

Ese tercer ámbito —con apenas un 5 % de avance actual— consiste en intervenciones vegetales: siembras de árboles y arbustos que complementarán la experiencia ecológica del proyecto. Aunque es la parte más sencilla en ejecución, también será vital para consolidar la propuesta como un pulmón urbano en expansión. Se prevé que esta última etapa se cumpla en las próximas semanas sin contratiempos.

Reconocimientos que inspiran

El proyecto Paisajes del Agua no solo cambia la cara del río; también lo ha puesto en el mapa internacional. En 2023, recibió el premio Holcim Award en construcción sostenible por considerar los ciclos del afluente y diseñar en armonía con sus crecidas. Este enfoque, que evita imponer barreras al agua y en su lugar la respeta, ha sido clave en su valoración.

Mientras tanto, cerca de allí, el Puente Biblioteca, otro proyecto vecino, avanza en un 78 %. Aunque no hace parte formal del plan Paisajes del Agua, sí forma parte del nuevo lenguaje urbano que se teje en Rionegro. Ambas intervenciones dialogan con el territorio, y sobre todo, con las necesidades de una ciudadanía que exige espacios más habitables y resilientes.

Recursos congelados, sueños en espera

Pero no todo ha sido fácil. Desde marzo de este año, el municipio de Rionegro espera que se destrabe la entrega de 11.400 millones de pesos provenientes del sistema de regalías. Estos recursos están comprometidos para continuar con otras zonas del proyecto. De no liberarse pronto, las etapas siguientes podrían retrasarse.

Con mi Cuerpo Nadie Se Mete

Sin embargo, en el barrio Las Playas ya se vislumbra una muestra de lo que está por venir. Allí, en una proporción menor, se adelantó parte del concepto general. Para muchos, es la prueba tangible de que el proyecto no es una promesa vacía, sino una realidad en construcción que merece continuar.

“Ver cómo la gente disfruta el río desde otro lugar es emocionante”, comenta una vecina que pasa cada tarde por los senderos. Con ese tipo de apropiación ciudadana, Paisajes del Agua demuestra que transformar los márgenes de un río es también transformar la manera en que vivimos juntos.

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