La construcción tradicional en las zonas rurales de Colombia representa un pilar fundamental para la identidad y el desarrollo territorial. En el campo colombiano, la tierra ha sido el material para la edificación de hogares gracias a una herencia que ha acompañado a las comunidades. Sin embargo, este tipo de vivienda enfrenta un reto crítico ante los movimientos sísmicos y la resistencia a cargas horizontales. Esta debilidad pone en riesgo la seguridad de las familias campesinas.
Actualmente la ciencia moderna está utilizando la inteligencia artificial para validar remedios indígenas que tienen miles de años de antigüedad y funcionan como saberes ancestrales.
Para dar respuesta a este desafío estructural, un equipo académico liderado por el ingeniero civil Luis Hernando Sierra Alarcón junto a la docente Patricia Luna Tamayo, de la Universidad Nacional de Colombia, desarrolló un sistema que combina el adobe con esterilla trenzada de guadua. En la creación de esta guía técnica también colaboraron los profesores Caori Patricia Takeuchi y Julián Carrillo León, con ilustraciones de Mónica Umbarila Gutiérrez. La iniciativa busca que el conocimiento académico trascienda las aulas y se convierta en una solución real, accesible y fácil de aplicar para el campo.
Una guía para la comunidad
La selección de la guadua responde a que es un recurso natural abundante en el territorio nacional y muy arraigado en la cultura constructiva regional. Este material alcanza propiedades mecánicas tan sobresalientes tras tres años de crecimiento que se le reconoce técnicamente como un «acero vegetal». Al ser un insumo renovable de rápida regeneración que no exige herramientas complejas, se convierte en la opción ideal para impulsar la autoconstrucción sostenible.
El resultado principal de esta propuesta se consolidó en la Cartilla constructiva: adobe reforzado con esterilla de guadua, un manual pensado para las comunidades rurales. Este documento democratiza el saber técnico al explicar detalladamente los procedimientos de montaje y reforzamiento. Asimismo, permitiendo que los propios habitantes del campo puedan aplicarlo sin requerir grandes presupuestos ni tecnología sofisticada. Con esta herramienta, la población obtiene el conocimiento necesario para proteger sus hogares de forma autónoma.
Innovación técnica desde la tradición
Más allá de los aportes en ingeniería, la investigación demuestra que sistematizar estas metodologías es clave para preservar la memoria histórica y el patrimonio inmaterial. La cartilla organiza, protege y transmite la sabiduría popular sobre cómo los campesinos han aprovechado históricamente sus recursos naturales para resolver necesidades de habitabilidad. Documentar estos saberes tradicionales evita que la identidad constructiva local desaparezca con el paso del tiempo.
Gracias a su relevancia técnica y social, el proyecto de investigación Viviendas campesinas seguras se posicionó como el estudio ganador de la edición 2024 del Premio a la Investigación Social Jorge Bernal, entregado por la Cooperativa Confiar. Este reconocimiento destaca el valor de generar propuestas científicas enfocadas en el desarrollo rural integral, la seguridad del hábitat y la paz en los territorios.
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La vigencia de este certamen refleja el interés permanente de la comunidad académica por responder a las dinámicas del sector rural colombiano. En la convocatoria del Premio Jorge Bernal 2026, se postularon 32 proyectos de 53 investigadores de 12 universidades colombianas, dos extranjeras y siete organizaciones sociales. Experiencias como esta cartilla ratifican que conectar la ciencia universitaria con el saber ancestral campesino es la vía más efectiva para construir un futuro.




