La ciudad de Medellín da un paso innovador en el manejo de su infraestructura al transformar tres puentes peatonales en desuso en pasos de fauna silvestre. Esta iniciativa, pionera en el país, busca no solo mejorar la conectividad ecológica, sino también contribuir a la mitigación del cambio climático y fomentar la preservación de la fauna local.

Los primeros puentes seleccionados para esta intervención están ubicados en las inmediaciones de Coltabaco, en Campo Amor y Cristo Rey, ambos en la avenida Guayabal, y otro a las afueras del Politécnico Colombiano Jaime Isaza Cadavid, en la avenida Las Vegas.
Jardines elevados. Un hogar para la fauna
Estas estructuras, que abarcan 280 metros cuadrados de jardines elevados, se transformarán en espacios verdes que contribuirán al equilibrio ambiental. Según el secretario de Infraestructura Física, Jaime Andrés Naranjo Medina, el objetivo es que estos puentes se conviertan en corredores de fauna que fomenten la biodiversidad urbana y mejoren el paisaje.
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“Trabajamos en el paisajismo y el inicio de las siembras a través del Jardín Botánico. Esto gracias al análisis interdisciplinario entre la Secretaría de Movilidad y la Unidad Socioambiental y de Paisajismo”, afirmó Naranjo Medina. Este proyecto no solo beneficia a los animales, sino también a los habitantes de Medellín. Ya que los jardines ayudarán a reducir la sensación de calor en la ciudad y a combatir los efectos del cambio climático.
Puentes que ya no son necesarios
Uno de los motivos por los que estos puentes fueron seleccionados es porque ya no son esenciales para el tránsito peatonal. Las zonas donde están ubicados ya cuentan con adecuaciones a nivel que garantizan la movilidad segura e incluyente de los peatones.


Evitando la necesidad de mantener estructuras elevadas. “Las intervenciones en andenes y accesos peatonales han mejorado considerablemente la movilidad en las áreas cercanas. Por lo que estos puentes dejaron de ser funcionales”, comentó Alejandro Gómez, especialista en movilidad urbana.
Impacto ambiental positivo
La transformación de estos puentes peatonales en pasos de fauna no solo favorece a la fauna local, sino que también tiene un impacto ambiental significativo. Al reutilizar estas estructuras, se reduce la necesidad de nuevas construcciones, disminuyendo así el consumo de recursos naturales y la emisión de gases de efecto invernadero. “Al reciclar puentes, evitamos el impacto que generan las construcciones convencionales: extracción de recursos, consumo de electricidad, emisión de CO2. Es una iniciativa que nos lleva hacia una ciudad más sostenible”, explicó Lina María Pérez, experta en sostenibilidad urbana.
Una apuesta por la sostenibilidad
Esta intervención es parte de una estrategia más amplia de Medellín para consolidar su sistema ambiental y paisajístico. Según el secretario Naranjo, ya se están evaluando otras estructuras que podrían ser recicladas en el futuro. Como las ubicadas en la Villa de Aburrá, el Éxito de Laureles, el cerro Nutibara y la fábrica Noel. “Queremos seguir siendo referentes en sostenibilidad, y convertir estos espacios en algo útil para la naturaleza es un gran paso”, concluyó el funcionario.
Este proyecto demuestra el compromiso de Medellín con la sostenibilidad y la conservación de su entorno natural. Uniendo la infraestructura urbana con la biodiversidad de manera armoniosa.

