Conductores bajo ataque de habitantes de calle

Conductores bajo ataque de habitantes de calle

¡Conozca la Calle del Calzoncillo!

Medellín es una ciudad llena de historias escondidas, pero pocas tan variopintas como la de la Calle del Calzoncillo. Aunque de manera coloquial y hasta oficial es conocida como Barbacoas. Popularmente ha sido nombrada así, Calle del Calzoncillo, por una curiosa razón. Vista desde lo alto, la intersección de Barbacoas con las calles Sucre y Argentina forma una figura similar a un calzoncillo, lo que ha dado lugar a este singular apodo que, con el tiempo, se ha convertido en parte de la cultura local.

Una calle que renace en el corazón de Medellín

Ubicada en pleno centro de Medellín, la Calle del Calzoncillo ha visto pasar varias transformaciones a lo largo de los años. Antes, este sector era un punto de encuentro para gente de alta sociedad, quienes residían en las casas de estilo colonial que aún adornan parte del paisaje urbano. Sin embargo, con la llegada de la Avenida Oriental, la zona sufrió una especie de proletarización, y muchos de los residentes de clase alta fueron reemplazados, de m,anera vertiginosa, por comerciantes y ciudadanos de menor estatus económico.

Cortesía. El Colombiano.

Con el paso del tiempo, la calle y sus alrededores también experimentaron una migración interna, desde el punto de vista de la Comuna 10. “La gentrificación y la migración interna de la zona caliente de Medellín, que era Guayaquil, se corrió hasta aquí. Así es como se formó la vida que hoy se percibe en Barbacoas”, explica Teresita Rivera, una gestora cultural que ha trabajado en el centro por más de 20 años.

Rivera señala que el incendio de la antigua Plaza de Mercado El Pedrero, que quedaba donde hoy está el Parque de las Luces, fue uno de los eventos clave que provocó este cambio. Muchos comerciantes y habitantes se trasladaron hacia el norte, llenando de vida y color la Calle del Calzoncillo.

La leyenda de la Quebrada La Loca

Un aspecto interesante de esta calle es que, bajo su pavimento, fluye la quebrada La Loca, un antiguo arroyo que en tiempos de fuertes lluvias arrastraba rocas y árboles, generando un estruendo. De ahí que la calle Barbacoas toma su nombre.

Se cuenta que cuando La Loca se desbordaba arrastraba con todo a su paso y generaba un estruendo tan fuerte que la gente lo asociaba con el ruido que hacía el espanto de la barbacoa. Este arroyo también pasa bajo la imponente Catedral Metropolitana y el edificio de la Arquidiócesis de Medellín.

Un lugar lleno de contrastes

Hoy, la Calle del Calzoncillo es un espacio que mezcla lo sagrado y lo profano, con una rica historia que se refleja en sus habitantes y en sus dinámicas sociales. Durante muchos años, este sector ha sido conocido como un punto de encuentro de la comunidad LGBTIQ+ de Medellín. Aquí se realizan anualmente marchas del orgullo, y la calle ha ganado reconocimiento como un espacio de diversidad y lucha por los derechos.

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Muchas familias viven en la zona, habitando antiguos inquilinatos que alguna vez fueron casas de alta alcurnia. “Es cierto que la calle ha pasado por momentos difíciles, pero hoy es un espacio donde la vida diaria transcurre con normalidad. Cada día más personas descubren su encanto», comenta Omar Parra, líder del sector.

Zonas Urbanas de Aire Protegido

En la actualidad, la Calle del Calzoncillo es parte de un proyecto de transformación urbana que busca devolverle al centro de Medellín su esplendor perdido. El proyecto Zonas Urbanas de Aire Protegido ha impulsado la peatonalización de la calle, así como la incorporación de arte urbano y espacios públicos para el disfrute de todos.

«Siguemos apostándole a proyectos como este, en sectores como este, Alhambra y San Ignacio. Los cuales recuperan el espacio público y hacen del centro un lugar más amigable y seguro», comenta Jaime Cuartas, Concejal de Medellín.

Una invitación a descubrir este lugar único

La Calle del Calzoncillo no es solo una anécdota urbana, sino un lugar lleno de vida, historia y transformación. Hoy en día, su paisaje está adornado por murales coloridos, pequeños comercios y una comunidad diversa que sigue apostando por la renovación del centro de Medellín. Los visitantes que recorren sus estrechas aceras se encontrarán con una mezcla de tradición y modernidad, en un lugar que, a pesar de su tamaño, ha dejado una marca importante en la identidad de la ciudad.

Si alguna vez estás en Medellín, no dudes en caminar por esta calle tan particular. Descubre su historia, aprecia su arquitectura y sumérgete en las historias que sus habitantes tienen para contar. La Calle del Calzoncillo te espera, con su singular forma y su inigualable historia.

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