El sector funerario del Valle de Aburrá está alarmado por un aumento del 34 % en los servicios funerarios durante el mes de mayo de 2025. En ese mes, se atendieron 2.631 servicios exequiales, cifra que supera incluso las registradas en los días más críticos de la pandemia. Luis Fernando Arango, presidente del Comité Sectorial de Servicio Funerario de Fenalco Antioquia, explicó que “llegamos a una cifra parecida a los primeros días del tema de la pandemia, eso corresponde a 2.631, incluso en este mismo año, los primeros cuatro meses venían con 2.400, pero nos alerta ese brinco de abril a mayo”.

Arango detalló que “casi siempre es desde los 50 hasta los 90 años, es el mayor número de fallecimientos, el comportamiento incluso en este mes de mayo que nos alertó es igual”. La cifra pone en evidencia un fenómeno que va más allá de las muertes violentas o accidentales, y que preocupa a la comunidad médica y social.
Causas del incremento en fallecimientos no violentos
El aumento en servicios funerarios por muertes no violentas en Medellín y su área metropolitana se atribuye principalmente a la afectación de grupos poblacionales con enfermedades huérfanas. Gustavo Campillo, representante de pacientes de la salud, señaló que estas patologías “son unas con más particularidades y la necesidad de acceso oportuno y tratamiento especializado a cada una de ellas”. La falta de atención adecuada y oportuna a estos pacientes podría estar influyendo en el incremento de fallecimientos.
Además, el sector funerario ha tenido que ampliar su capacidad operativa para atender la creciente demanda. Este aumento representa un reto logístico y económico para las empresas del ramo, que deben garantizar un servicio digno y eficiente a las familias afectadas. La situación también ha llamado la atención de las autoridades sanitarias, que buscan entender y mitigar las causas de esta tendencia.
Impacto social y desafíos para el sector funerario
El incremento del 34 % en servicios funerarios refleja una problemática social y de salud pública que afecta principalmente a personas entre 50 y 90 años. Este rango etario concentra la mayoría de los fallecimientos, lo que sugiere un impacto significativo en la población adulta mayor y en quienes padecen enfermedades crónicas o poco comunes.
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Este fenómeno implica un aumento en los costos y la necesidad de mejorar la infraestructura funeraria para responder a la demanda creciente. Las funerarias han reportado que el volumen de servicios supera incluso los niveles observados durante la pandemia de COVID-19, lo que evidencia la gravedad de la situación actual y la urgencia de implementar medidas efectivas.
Perspectivas y recomendaciones para el futuro
Frente a este panorama, es fundamental que las autoridades de salud y el sector funerario trabajen de manera conjunta para garantizar un acceso oportuno a tratamientos especializados y mejorar la atención a pacientes con enfermedades huérfanas. Asimismo, se requiere fortalecer la capacidad operativa de las funerarias para evitar saturaciones y asegurar un servicio digno a las familias.

El aumento en los servicios funerarios también invita a reflexionar sobre la importancia de la prevención y el fortalecimiento de los sistemas de salud pública. Solo con una respuesta integral será posible reducir las muertes evitables y mejorar la calidad de vida de la población vulnerable en el Valle de Aburrá.

