Adiós a las minas caninas en Villa Campiña

Adiós a las minas caninas en Villa Campiña

Adiós a las minas caninas en Villa Campiña

Las calles de Villa Campiña cuentan ahora con una nueva señal de compromiso ciudadano, setrata de dispensadores ecológicos de bolsas para mascotas. Esta iniciativa, impulsada por la Junta de Acción Comunal del barrio y liderada por Óscar Darío Mejía Muñoz, busca no solo embellecer el barrio, sino también fomentar el respeto por el espacio público.

La acumulación de desechos en zonas verdes era un problema recurrente, pero gracias al trabajo colectivo, se han instalado dispositivos que permiten una recolección responsable. Más que una solución ambiental, este esfuerzo refleja el poder de la organización comunitaria y el deseo de transformar el entorno desde acciones concretas y sostenibles.

Un proyecto con impacto local

La idea de los dispensadores surgió en 2024 tras observar la falta de lugares adecuados para la recolección de excrementos de mascotas en el barrio. Inicialmente, se gestionó apoyo con entidades públicas y privadas, pero ante la falta de respuesta, la comunidad decidió emprenderlo por autogestión. Así, con recursos propios y materiales reciclados, lograron instalar los primeros cuatro dispensadores en puntos estratégicos de Villa Campiña.

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Cada dispensador cuenta con una base de cemento y un tubo de aproximadamente metro y medio de altura. En la parte superior, se adaptó una estructura reutilizada de lámparas LED en desuso de unidades residenciales, en la cual se colocan rollos de bolsas biodegradables. En la parte inferior, una cesta con tapa retráctil permite la disposición adecuada de los desechos, evitando la contaminación de espacios públicos. “Era una necesidad evidente y decidimos actuar con lo que teníamos”, explica Óscar Darío Mejía Muñoz, resaltando la importancia de la iniciativa.

Compromiso comunitario y sostenibilidad

El éxito del proyecto radica en la participación activa de los vecinos. Para garantizar el suministro continuo de bolsas, se instalaron alcancías en tiendas locales donde los habitantes pueden hacer aportes voluntarios. Además, la comunidad ha implementado un sistema de limpieza y mantenimiento de los dispensadores, asegurando que estos permanezcan en óptimas condiciones.

La lámina de vidrio sirve como pequeño tablero donde se puede ver la información del uso y razón de la iniciativa.

Las labores de mantenimiento incluyen la desinfección de los dispositivos dos veces al mes y la recolección de los desechos los lunes y jueves, coincidiendo con la ruta del servicio de recolección de basuras. De esta manera, se ha logrado generar un cambio de hábito en los dueños de mascotas, quienes ahora cuentan con un mecanismo eficiente para recoger los desechos de sus animales. “Lo importante es que todos se sientan parte del proyecto, que lo cuiden y lo mantengan”, afirma Mejía Muñoz.

Expansión y visión a futuro

Actualmente, los dispensadores se encuentran ubicados en cuatro puntos clave del barrio: la calle 97, el parque infantil, el primer parqueadero de Villa Campiña y la manzana E, junto a la quebrada La Corcovada. Sin embargo, el objetivo es ampliar su alcance y llegar a instalar al menos doce dispositivos en toda la urbanización, impactando a más sectores y promoviendo el sentido de pertenencia en la comunidad.

Como parte de la evolución del proyecto, la Junta de Acción Comunal planea desarrollar canecas composteras que permitan transformar los desechos recolectados en abono orgánico. Esta nueva fase busca darle un enfoque aún más sostenible a la iniciativa y demostrar que la gestión comunitaria puede generar soluciones innovadoras y efectivas para problemáticas urbanas cotidianas. “Queremos demostrar que desde la comunidad podemos gestionar cambios reales y sostenibles”, destaca Mejía Muñoz.

Una invitación a la participación

El impacto de este proyecto ha sido recibido con entusiasmo por los habitantes de Villa Campiña. La organización de charlas informativas y el involucramiento de niños en la sensibilización han sido claves para fortalecer la cultura del cuidado del entorno. Además, el grupo de seguridad y convivencia del barrio, con apoyo de la Policía Nacional, ha respaldado la iniciativa como una acción que mejora la calidad de vida de los vecinos.

Quienes deseen apoyar el mantenimiento y expansión de los dispensadores pueden hacerlo a través de las alcancías dispuestas en tiendas. También existen una cuenta de ahorros, habilitada para el proyecto. La comunidad de Villa Campiña ha demostrado que pequeñas acciones pueden generar grandes cambios. Invitando a otras comunas de Robledo a replicar esta iniciativa y consolidar barrios más limpios y organizados.

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