El panorama forestal en Medellín ha encendido las alarmas tras reportarse más de 1.500 árboles con riesgo de caída entre 2025 y abril de 2026. Una situación que mantiene en vilo a la ciudadanía durante la actual temporada invernal. Según cifras de la Secretaría de Infraestructura, de los 1.509 ejemplares identificados como peligrosos, solo se han intervenido cerca de mil casos.
Al 9 de abril de 2026, el Departamento Administrativo de Gestión del Riesgo de Desastres (DAGRD) ya ha atendido 359 incidentes por volcamientos, consolidándose como la emergencia más frecuente por encima de inundaciones y deslizamientos.
A pesar de la gravedad, la respuesta institucional enfrenta críticas por su lentitud, ya que los protocolos de intervención pueden demorar hasta 60 días. Un caso emblemático se vive en la loma de Los González, donde un árbol de siete metros crece sobre un muro de contención destruido con sus raíces expuestas y ramas enredadas en el cableado eléctrico. Diego Rúa, presidente de la Junta de Acción Comunal, asegura que ha denunciado este peligro desde 2024 sin obtener soluciones. Lo que refleja una desconexión entre el reporte ciudadano y la ejecución de las autoridades.
Raíces rotas y madera frágil
Expertos como el ingeniero forestal Mauricio Jaramillo sostienen que la vulnerabilidad de la ciudad corresponde a una planificación que históricamente les ha dado la espalda. La construcción de aceras y vías suele mutilar raíces esenciales para el anclaje, dejando ejemplares visualmente sanos pero estructuralmente inestables. Además, el «maquillaje» de zonas verdes sobre suelos pedregosos o poco profundos impide que los árboles se aferren correctamente al terreno, convirtiéndolos en proyectiles potenciales.
A este problema estructural se suma la introducción histórica de especies no nativas, como el almendro y el árbol del pan, que hoy pasan factura. Estas especies, elegidas sin estudios de adaptabilidad, presentan módulos de elasticidad deficientes o crecimientos acelerados que fragilizan su madera, haciéndolas más propensas a fracturarse. En palabras de Jaramillo, Medellín está lidiando hoy con los «errores del pasado», donde la estética prima sobre la compatibilidad con el entorno urbano andino.
Guía ante la temporada de lluvias
Frente a esta crisis, la administración promueve herramientas como la aplicación Sistema de Árbol Urbano, diseñada para que los habitantes identifiquen individuos en riesgo. Marcela Ruíz, secretaria de Medio Ambiente, enfatiza que la participación ciudadana mediante la línea 123 es crucial para activar valoraciones técnicas en la zona. No obstante, la realidad operativa choca con la falta de presupuesto para cubrir una demanda que se desborda cada vez en temporada invernal.
Esta noticia te puede interesar: El nuevo plan ecológico que nació en las aulas de Medellín
Con la llegada del pico más crítico de lluvias, pronosticado por el SIATA para finales de abril y principios de mayo, la mitigación del riesgo forestal se convierte en una carrera contra el tiempo. Las autoridades instan a la población a mantenerse informada sobre las alertas climáticas y evitar transitar cerca de zonas arboladas durante tormentas fuertes. Mientras tanto, el debate sobre cómo transformar a Medellín en una ciudad verdaderamente resiliente sigue abierto.



