En medio de las emergencias registradas en los últimos días, no solo en Antioquia sino en todo el país, una realidad preocupante ha salido a la luz: los animales también sufren. Juliana Barberi, directora de la Corporación Raya, ha sido fundamental en la atención de muchos de estos animales.
«Es alarmante que no haya un plan de gestión de riesgos que incluya a los animales«, comenta. La falta de atención hacia perros, gatos y fauna silvestre tras desastres naturales es una preocupación creciente.
Venecia. Un caso emblemático
En Venecia, un centro de rehabilitación de perezosos de la Fundación Aiunau resultó gravemente afectado. Esta fundación lleva más de veinte años trabajando por la rehabilitación de perezosos y otros animales de la fauna silvestre. «Necesitamos ayuda urgente para reconstruir nuestro centro», declara uno de los representantes de Aiunau. Este caso resalta la ausencia de planes que incluyan a los animales en situaciones de emergencia, algo que la Corporación Raya está decidida a cambiar.

En desastres como los deslizamientos y avenidas torrenciales, los animales domésticos quedan frecuentemente sin hogar. Las familias, muchas veces, no logran encontrarlos. «Es desgarrador ver cómo los animales quedan abandonados y sin atención», dice Barberi. La Corporación Raya, junto con el Proyecto ALA, está planeando un operativo en La Mojana para atender a los animales afectados por el rompimiento del Dique Caregato.
Operativo en La Mojana. Una luz de esperanza
La situación en La Mojana es crítica. Los animales se encuentran en condiciones deplorables de salud y nutrición. Como la directora de la Corporación Raya afirma: «nadie ha ido a ayudarles. La organización está planificando un operativo para llevar alimento y atención veterinaria a los lugares más críticos. «No tenemos la capacidad de recoger a todos los animales, pero sí de aliviar su situación», explica. Este operativo es esencial para salvar muchas vidas.
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Para financiar esta misión, dicha corporación ha lanzado una campaña de recolección de fondos. Necesitan aproximadamente veinte millones de pesos. «No recibimos financiamiento del gobierno ni de empresas», aclara Barberi. La compra de alimentos se realizará en Montería o Sincelejo, cerca del área afectada, para reducir costos. Las donaciones pueden hacerse a través de la cuenta de ahorros Bancolombia 23897497221. La Corporación Raya ha estado trabajando por los animales en Colombia durante 21 años y su experiencia es invaluable en estas situaciones.
Un llamado a la acción
Además de los animales domésticos, la fauna silvestre también se ve gravemente afectada. «Los monos aulladores están atrapados y sin comida». Aunque la atención a la fauna silvestre debería ser competencia de las autoridades ambientales, la realidad es que muchas veces estas emergencias no son atendidas adecuadamente. «Es crucial que los gobiernos locales y regionales incluyan a los animales en sus planes de gestión de riesgos», señala Juliana.

La Corporación Raya no solo se enfoca en emergencias. También trabaja en campañas de educación y esterilización para prevenir el abandono y maltrato animal. Como ella afirma, «los animales son una responsabilidad para toda la vida». El abandono de animales está en aumento y es una problemática que requiere atención constante.
Un futuro más compasivo
La labor de la Corporación Raya es un ejemplo de compromiso y dedicación hacia los animales. En un país donde los desastres naturales son cada vez más frecuentes, es imperativo que se desarrollen planes de gestión de riesgos que incluyan a todas las formas de vida. Las emergencias no deben ser sinónimo de olvido para nuestros compañeros animales. La sociedad, las organizaciones y los gobiernos deben unirse para asegurar un futuro más compasivo y equitativo para todos.
Si deseas apoyar esta causa, puedes realizar donaciones a la cuenta de ahorros Bancolombia 23897497221 a nombre de Corporación Raya. Cada aporte cuenta para salvar vidas y construir un futuro donde toda vida sea valorada. «Estamos conviviendo de una forma muy cercana con los animales», concluye Barberi. «Ellos también merecen ser protegidos y cuidados».

