Por: Juan Manuel Rivera Agudelo-Comunicador Social-Periodista en formación
«No es la plata, es el disfrute como ser humano».- Leonel Vanegas.
De esta forma comenzamos con la historia de Leonel Vanegas Moncada, es un tecnólogo en metalmecánica, poeta, expresidente de la JAC y líder que lleva 60 años viviendo en San Germán.
Al día de hoy, se encuentra todavía en el sector de San Germán en su cómoda, acogedor y tranquilo terreno rodeado por naturaleza.
La infancia de Leonel
En su infancia dentro del barrio de San Germán, donde las calles estaban todavía en pantano, Leo disfrutó mucho de su niñez. Las condiciones del barrio nunca fueron obstáculos para él y su familia.
Igualmente, de niño iba a la escuelita de San Germán, en la actualidad se llama Colegio Gerardo Valencia.
También, salía mucho a jugar a la pelota con sus amigos del barrio, pero cuenta Leo que sentía un miedo si su padre lo descubría en la calle.
«Mi papá me veía desde abajo de la casa -dos cuadras hacia arriba estaba el hogar-. Yo era pendiente del bus para subir sin que él me viera. Cuando llegaba a la casa me levantaba, porque estaba en la calle. Yo digo que eso es amor también, cada persona tiene algo característico. Si yo me metía debajo de la mesa sin que él me pillara no pasaba nada, pero si él me pillaba a mí me levantaba. También había un señor que se llamaba Eladio y yo lo confundía con mi papá, me escondía detrás de él».
San Germán en aquellos tiempos tenía únicamente 400 habitantes.
Su época juvenil aventurada
A los 14 años su padre lo despoja de la casa y decide emprender un nuevo rumbo con sus amigos, quienes lo ayudaron a conocer los grandes burdeles, la marihuana y trabajos para sobrevivir.
«De ahí cuando se sale a aventurar se acaba esa potestad que tiene los mayores para con uno y se da cuenta de que cómo debe comportarse y que se debe hacer. Desde ese punto se está sacando el liderazgo y esa forma de sobrevivir». Contó, Leo
Del mismo modo, una de sus primeras aventuras fue en Cartagena ¿Cómo llegó allá? haciendo de mochilero y «tirando dedo».
«Nos metieron en un furgón donde llevaban unas bestias, la sufrí». Expresó, Vanegas.
Cómo lo pasó en su primera aventura
Estando en Cartagena -durante tres meses- pudo conseguir trabajo, pero no le fue muy bien. Por ello, se quiso devolver hacia Medellín con un amigo que tampoco le fue bien.
«Cogí el primer sueldo y me fui con mi amigo hacia Medellín. Nos mecatiamos la plata, entonces toco piratear. Nos metimos a un camión de chatarra, donde nos ubicamos en la parte de arriba del camión. Cuando el conductor se bajaba en los municipios comía, no nos compartía nada de comida, por eso cuando llegamos a Santa Rosa de Osos nos le llevamos el quesito que había comprado cuando él se fue al baño. Nos bajamos en el puente de Coca Cola».
El hijo prodigo
Tras regresar a su casa en San Germán su madre lo recibe, y su padre, quien una vez lo desterró de la casa, lo recibe de buena manera, aunque según Vanegas él no tuvo visión para sus hijos.
Posteriormente, continúo con sus estudios en San Cristóbal, precisamente en el Liceo Departamental de San Cristóbal, ubicado en el parque.
Asimismo, fue acólito en la iglesia de San Cristóbal, donde acompañaba en cada eucaristía al padre Jaime Serna en distintos sectores de Robledo como:
- San Germán.
- La Iguaná.
- Corredor del Liceo Antioqueño.
- Santo Tomás.
- El Diamante.
Las travesuras de adolescencia
«La sacada de la maleta fue una de las más bonitas experiencias, la cual constaba entre 5 acólitos que éramos y el que sacaba más rápido la maleta del escarabajo Volkswagen se ganaba la plata de las limosnas. Entonces se regresaba la maleta a la cajuela del carro y yo me iba ganado también de las misas». Narró, Vanegas.
Después de terminar su bachillerato, trabajó 8 años como asistente de mecánico automotriz.
El momento que cambió su vida
Un día llegó un señor que lo invitó a tomar tinto a las 6:00 am, Leo estaba arreglando un carro, y el señor le hizo una oferta de trabajo en un taller de metal mecánica.
» Yo le dije a él ¿Qué voy a trabajar con ustedes? ¿Yo qué voy a saber manejar de esas herramientas que ustedes usan? Cuando él me responde: Como cuando él -el mecánico- te pide una llave mixta si se la pasás». Relató, Leonel.
Adaptándose a una etapa
Tras conseguir ese nuevo trabajo y en un nuevo campo laboral, empezó limpiando maquinas. Quien lo contrató le dijo que debía también estudiar para así pasar a mejores puestos dentro del taller.
Pasó a la Institución universitaria Tecnológico Metropolitano, ITM. Estando en el quinto semestre se enamora y había conseguido una casa en 500.000 pesos para aquella época.
» Le retaqué al patrón del taller y se me «paniquió» como dicen los pelados; no me prestó esa cantidad que necesitaba para pagar la casa». Detalló, Vanegas.
Una mejor oferta laboral llega
Un día en la Universidad, se le acerca un profesor del ITM y le cuenta que necesitan mecánicos en Industrias Extra , por lo que Leo se apunta a esa convocatoria de cuatro personas que se presentaron. Sólo pasó él.
«Los compañeros de esta industria lo inauguraban a uno que andaba concentrado trabajando con la maquinaria, llenándole el casillero con pura chatarra, papeles, estopa y encima le ponían lo que uno había guardado. Cuando uno abría ese casillero provocaba vomitar y proceder a reorganizar todo mientras los demás compañeros se reían». Explicó en su primer día laboral.
Además, allí mismo hubo un accidente que casi hace perder su mano derecha, la cual sufrió el aplastamiento de una placa con un peso de una tonelada. Se hizo 3 cirugías que le ayudaron leventemente a recuperar la movilidad de su mano. Por ese accidente laboral lo pensionaron.
Sin embargo, continúo trabajando en otras empresas como Búfalo, Área Luz y Pavezgo.
Cómo construye su propio nido
«En la empresa Escobar Uribe, ubicada en San Germán, nos compraban los huesos y el cagajón – heces de vaca- en kilos, entonces nosotros buscamos esos materiales y al primero le metíamos piedras para que pesara más ; con esas ganancias las destinábamos para el estudio y la diversión de los fines de semana». Manifestó, Leonel Vanegas.
En el terreno donde recogían los huesos y el cagajón, siempre le llamo la atención a Leo. Un día le preguntó a don Samuel por qué no hacía una casa aquí, por lo que él se rio delante de él y le agregó que no se puede. Esto sucedió cuando Vanegas tenía 10 años.
Con el paso de los años, llegando a la edad de 18, Leo les dijo a sus amigos en un momento de ocio en la madrugada «Oigan, muchachos: voy a hacer mi nidito allí», lo cual condujo a que ellos también se rieran de él, que continuaba con esa idea de construir su casa en este lugar.
Finalmente, logró construirla con ayuda de sus familiares y se asentó con su familia durante largo tiempo.
En suma, lleva 57 años habitándola, donde puede trabajar libremente con sus maquinas y escribir la poesía inspirándose en la tranquilidad que ofrece el lugar que habita.

Etapa como presidente de la JAC
«No me gusta como se manejan los recursos en lo comunal y como se distribuyen». comenta Leonel Vanegas, cuando fue presidente de la JAC siempre quiso servir a los demás y a veces es difícil por los manejos que se dan desde la administración.
Adicionalmente, Leo agrega que en estos cargos se conoce la realidad que padecen las comunas y con eso se puede conocer las maneras de cómo solucionar esas cuestiones.
Por consiguiente, Vanegas decide tomarse un descanso del ambiente político hasta que se sienta nuevamente preparado para ayudar a su comunidad.
Puede leer: El Nuevo San Germán, Robledo.
La poesía en su vida
«La poesía es el vivir del día a día, lo que hacemos, un gesto bonito de una persona». Definió, Leo

Además, Vanegas considera que su hogar es una sede que reúne a los poetas, ya que comparte momentos en donde la tertulia y el arte de la literatura florecen.
Quién es Leonel Vanegas
Él se define como esa persona que ha sido tallada por el tiempo, que vive después de muchos avatares, un soñador y un romántico más que desea la igualdad para todo el mundo. No es una persona que busca dinero, pero sí ofrecer lo que tiene en su aprendizaje a mucha gente.
«El liderazgo es innato». Plantea, Vanegas, que ser líder es algo natural que nace y se lleva desde el interior.
Expectativas
«Seamos capaces de dar soluciones a las necesidades». Afirmó, el poeta de San Germán.
De igual forma, Leonel Vanegas, espera realizar estos objetivos que pueden llegar a generar impacto en la sociedad:
- En la Casa de la literatura de San Germán generar proyectos en beneficio a la comunidad que permitan la apropiación de su entorno.
- Llevar a que la gente tome conciencia: preguntarse por las condiciones del otro cómo se encuentra. Tener la solidaridad y la empatía con los miembros de la comunidad».
«La mejor educación es el ejemplo». Declara, Leonel Vanegas Moncada.

