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Los Balsos, bajo tierra. Una alerta anunciada

La tierra crujió en Los Balsos sin aviso previo. En cuestión de minutos, una parte de la montaña colapsó sobre una de las vías más transitadas del suroriente de Medellín. Fue la rápida reacción de los trabajadores y vigilantes de unidades residenciales la que evitó una tragedia mayor. Mientras tanto, el desastre reveló algo más profundo; un entramado de construcciones irregulares que, pese a la opulencia del sector, repite las viejas prácticas de irresponsabilidad urbana.

Durante los trabajos de remoción, las autoridades han tenido que retirar más de 25.000 metros cúbicos de tierra y roca.

Desde entonces, han pasado tres semanas de remoción, incertidumbre y advertencias técnicas. Aún no hay fecha para la reapertura. El terreno sigue siendo inestable. Las lluvias han cesado, pero la emergencia persiste.

Un colapso que deja al descubierto viejas fallas

Durante los trabajos de remoción, las autoridades han tenido que retirar más de 25.000 metros cúbicos de tierra y roca. Esa cifra equivale al contenido de unas diez piscinas olímpicas, removido por más de 1.600 volquetas. Pero más allá del esfuerzo logístico, lo que preocupa es lo que han encontrado: construcciones ilegales y desvíos de quebradas. Como señaló el alcalde Federico Gutiérrez, “lo de Los Balsos es peor de lo que nos imaginábamos”.

Estas edificaciones no solo fueron construidas sin cumplir con normas, sino que alteraron el sistema hídrico subterráneo. La zona afectada presenta túneles naturales por donde fluyen aguas desde Santa Elena. Estos cauces invisibles socavaron la montaña desde adentro. Por ello, aunque el clima parezca estable, el riesgo se mantiene alto.

Aguas desviadas, permisos alterados

Según el geólogo Diego Armando Rendón, el evento fue más un desgarramiento del suelo que un deslizamiento. El terreno se comportó como un líquido. “Se chorreó abriendo dos flancos”, explicó el experto. Uno de esos flujos descendió hasta la vía, derribando árboles y arrastrando vegetación.

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Además, se confirmó que los permisos solicitados por algunos propietarios eran para reformas. Sin embargo, en realidad se construyeron edificaciones completas desde cero. Se desviaron quebradas y se manejaron mal las aguas superficiales, una mezcla fatal para un terreno tan frágil. En consecuencia, la administración anunció acciones judiciales contra los responsables.

Sin fecha de reapertura, con muchas alertas

Las condiciones de seguridad aún no están garantizadas, según los informes técnicos. Por tanto, la Loma Los Balsos permanecerá cerrada hasta nuevo aviso. Gutiérrez fue enfático al respecto: “No podemos arriesgar vidas por abrir una vía antes de tiempo”. La zona seguirá intervenida con maquinaria pesada y vigilancia constante.

De hecho, la Contraloría Distrital ya había alertado sobre irregularidades previas. En marzo de 2023, se denunció la tala de 37 árboles sin permiso. El responsable deberá reforestar con más de 70 especies nativas. Aquel aviso, ignorado en su momento, hoy adquiere una gravedad inesperada.

Medellín, entre montañas y advertencias

El caso de Los Balsos pone sobre la mesa la necesidad de revisar los procesos de urbanización en zonas de alto riesgo. Aunque el sector es exclusivo, las malas prácticas no distinguen estrato. La tierra de Medellín, moldeada por quebradas y montaña, exige una planeación consciente y responsable.

“Esto es una llamada de atención para toda la ciudad”, concluyó el alcalde. Mientras tanto, los conductores buscan rutas alternas, las retroexcavadoras no paran y la montaña, herida, sigue hablando. Medellín no solo debe escuchar… debe aprender. Porque cuando la tierra se rompe, no hay extracto bancario que la contenga.

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