Esta es una especie exógena e invasora que se propaga sin control. Los caracoles africanos se han denominado como una plaga. Al ponerse en contacto con el ser humano o con los animales se convierte en un peligro para la salud
Los parásitos que transmiten completan su ciclo de vida en los roedores y llegan a los humanos accidentalmente. Los caracoles africanos se comen la materia fecal de las ratas y de las mascotas, de ahí que el contacto con ellos representan un gran riesgo para la salud debido a sus bacterias patógenas.
Los expertos recomiendan no tocar la baba que producen, ya que las infecciones que transmiten son complejas de establecer para los médicos y pueden afectar las vías respiratorias y el organismo en general.
Un problema de salud pública
Por su reproducción se convierten en rápidos y feroces inversores. Se estima que pueden poner de 100 hasta 450 huevos. Se propagan con facilidad en parques, en las zonas verdes y al aire libre.

Profesionales del Área Metropolitana, recomiendan que los caracoles africanos son vectores epidemiológicos. Se desplazan por áreas contaminadas y se alimentan de cualquier material orgánico, incluso de las heces fecales de humanos, de las ratas y de otros animales. Por ello albergan gran cantidad de microorganismos, como bacterias, hongos, virus y demás.
Daño a nivel agrícola y ecológico
Estos animales también se alimentan de plantas por lo que son dañinos para los cultivos y su control y manejo son de alto costo. Según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, los caracoles africanos son la segunda causa de extinción de las especies.
Deterioran el hábitat, se apropian de los espacios y los adaptan a sus necesidades. Estos animales son competitivos con otras especies. Es por ello que está prohibida su reproducción y crianza, de hacerlo implica sanciones penales.


