Guiada por la danza. La inspiradora historia de Mirna Arizmendi

Guiada por la danza. La inspiradora historia de Mirna Arizmendi

Guiada por la danza. La inspiradora historia de Mirna Arizmendi

En el corazón del barrio Córdoba de la comuna 7 – Robledo, vive Mirna José Arizmendi Flórez, una mujer de 45 años que encuentra la luz en la danza, a pesar de su ceguera desde el nacimiento.

Acompañada de su hija Isabella y su hermano Dabis, Mirna relata cómo su amor por la música y el baile la llevó a participar en un proyecto de danza inclusiva dirigido por la profesora Dora Granda.

La danza como expresión del alma

A través de técnicas ingeniosas y la guía de sus profresores aprende a sentir el ritmo con las manos y el cuerpo, transmitiendo emociones y superando cualquier barrera impuesta por la ceguera.

“Para mí ha sido apoyo muy grande mi compañero de baile, él se llama Juan Esteban Portillo. Ensayamos pura música colombiana. El folclor de aquí de Colombia, lo que es porro, cumbia, fandango, entre otros, en una ocasión también bailamos bullerengue. Este proceso ha sido una fantastica experiencia”.

Mirna describe su rutina diaria, desde el madrugón hasta las actividades físicas y los ensayos de danza, donde encuentra una vía de escape y expresión de su ser interior.

La superación de obstáculo

Con determinación y pasión, enfrenta los desafíos de su discapacidad, convirtiendo cada obstáculo en una oportunidad para crecer y aprender.

A través de sus presentaciones sobre la violencia contra la mujer y su participación en el grupo Rebosantes, Mirna busca inspirar a otros a través de su arte y su mensaje de esperanza.

La resiliencia de un alma brillante

Para ella, la ceguera no es una limitación, sino una oportunidad para descubrir la belleza en lo invisible y conectar con su mundo interior a través de la danza.

A pesar de haber enfrentado numerosas cirugías y dificultades económicas, Mirna mantiene una actitud optimista y agradecida por la vida, irradiando luz y alegría a su alrededor.

En busca de nuevos horizontes

Mirna anhela profesionalizar su baile y compartir sus escritos con el mundo, buscando oportunidades para expandir su alcance y continuar inspirando a otros con su historia de superación.

“Yo me desplazo sola con mi bastón. Sí. Claro que llevo dos amigos importantes a mi lado, que Jesús y María. Con ellos voy a todos lados. Por ejemplo, cojo un bus hasta el centro, ahí donde me encuentro mi clase de sistemas, de ahí salgo, con ayuda de una compañera que me lleva al Metroplus, y voy a otra clase a Belén Rosales y así me desplazo por la ciudad”.

Con cada paso, demuestra que la verdadera fuerza radica en la capacidad de superar los obstáculos y encontrar la resiliencia en las experiencias más difíciles.

Celebrando la vida a través del arte

Su amiga Gladyz Vargas la describe como un «ser de luz», capaz de transmitir esperanza y amor a través de la oscuridad, inspirando a todos los que tienen el privilegio de conocerla.

Para Mirna, la danza no solo es una forma de expresión, sino una celebración de la vida y una oportunidad de conectarse con su esencia más profunda.

El legado de una bailarina extraordinaria

Con su valentía y determinación, deja un legado de inspiración y amor, recordándonos que la verdadera belleza reside en el alma y en la capacidad de superar cualquier adversidad.

En cada movimiento, en cada paso de baile, Mirna nos recuerda que la esperanza y la luz pueden encontrarse incluso en la más profunda oscuridad, guiándonos hacia un futuro lleno de posibilidades.

La historia de Mirna José Arizmendi Flórez es un testimonio poderoso de la fuerza del espíritu humano y la capacidad de encontrar la luz en medio de la oscuridad, inspirando a todos a seguir adelante con coraje y determinación.

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