Realizado por: María Paola Vargas -Comunicadora social en formación
«Mientras me devoraba la vida al son de un porro, mientras mis pies se movían con destreza por medio de la pista y todos mis problemas desaparecían, en ese preciso instante comprendí que esto era lo que quería hacer por el resto de mi vida y que mi misión era ayudar a los demás por medio de mi arte y mis capacidades».
Carlos Adres Oquendo.
Sus comienzos
Carlos Andrés Oquendo, quienes lo conocen en su barrio Robledo el diamante, a sus 22 años se define como un amante de la vida y su mejor forma para sentirla es por medio de su cuerpo que siempre va al ritmo de la música.
A sus 8 años, cuando apenas era un niño comenzó a estudiar la danza, ya que en las reuniones familiares siempre era el más animado y quien tenía el mejor ritmo para bailar.
Su familia, al ver este talento, deciden ingresarlo a una academia de baile donde aprendió géneros como el porro y el tango.
Historia
En el 2015 hizo parte del grupo de danza folclórica de la comuna, donde además aprendió pasos característicos de este género que tuvo sus orígenes antes del siglo XXI.
Andrés fue miembro de este grupo durante cuatro años, donde su esfuerzo, amor y dedicación se vio reflejados en cada tarima que pisó.
Momentos que marcaron
Andrés, tuvo muchas experiencias que al día de hoy recuerda y que lo ayudaron a crecer como persona y como bailarín. Él recuerda aquel día que tuvo una presentación en un evento de danza folclórica en El Doradal, corregimiento del municipio de Puerto Triunfo.
Justamente ese día celebró sus 16 años de vida y mientras caminó con sus amigos y conociendo el pueblo, sufrió un accidente al ser atropellado por una moto.
Experiencias de la vida
Todos sus amigos, entre los nervios y la angustia por no entender lo que acababa de suceder con él, pidieron ayuda para llevarlo al hospital más cercano. Por lo tanto, Andrés sufrió un trauma en la cabeza y como no fue un asunto de gravedad, a las cuantas horas los médicos deciden darle de alta.
Lo que él no se esperaba es que al llegar al lugar donde se estaba hospedando con las demás personas del grupo, se encontrarían todos reunidos, inclusive los miembros de otros grupos que allí estaban para celebrar su día especial y estar al tanto de su situación de salud.
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Una prueba de fortaleza
Al día siguiente de aquel accidente, bajo el sol y el clima caluroso de El Doradal.
Andrés, aunque encontrándose mucho mejor, no se sentía satisfecho del todo y su anhelo era el poder estar en la presentación de danza junto con sus compañeros, pues, ese era el principal motivo del porqué había empacado sus maletas y viajó hasta aquel lugar en el Magdalena Medio.
El dolor no es motivo para detenerse
Doliente pero valiente, ni el dolor que sentía pudo ganar frente a su deseo de hacer lo que más amaba, y a su forma, realizó tan esperada presentación.
Ese día se ganó todos los aplausos y reconocimientos por parte de quienes estaban en el evento.
Llevándose así un grato momento que siempre va a permanecer en su cabeza, porque ahí reafirmó la significancia que sus amigos, compañeros y demás personas tienen en su vida.
El ahora de un hombre que sueña
Además del baile, este joven tiene un lado muy humanístico que lo hace interactuar con la sociedad y el estar siempre dispuesto a brindarles una ayuda para aportar un granito de arena en sus vidas, por lo cual está en quinto semestre de psicología, una carrera que lo hace sentir lleno y pleno.
Esto, lo complementa con su tecnología en talento humano que pudo realizar años atrás y que le ha dado las bases suficientes para conectar con su realidad y la de los demás.
El sueño de hacer
Andrés, es un hombre que sueña con los ojos abiertos, y aunque en el pasado por causa de distintos temas familiares, económicos y además, influenciado por el miedo, no pudo iniciar su licenciatura en danza.

Aun así, jamás ha descartado su sueño de hacerlo y así poder dedicarse, quizá a la docencia o inaugurar su propia academia de danza, para seguir sembrando ese amor por el baile; igual como su familia lo hizo cuando él era un niño.
La felicidad llega por uno mismo
“Cuando hay una corazonada, cuando hay algo que te apasiona, que te motiva y que realmente te hace feliz, es a eso a lo que debes apuntar”. Son las palabras que Andrés quiere dejar en los demás, porque, aunque existan personas que no están de acuerdo con lo que queremos hacer en nuestras vidas, lo que realmente se debe pensar es que cada uno debe construir su presente para que su futuro sea muy amigable en respuesta a eso por lo que se lucha.

Este hombre alegre, dedicado y entregado a su arte es un claro ejemplo de que si se actúa desde el amor, la vida misma se encargará de colocarnos a las personas y experiencias indicadas en el preciso instante.

