Quien transita por la vía Las Palmas, se topa de frente con una estructura monumental que rompe la regularidad del paisaje andino. Un piano de proporciones gigantescas emerge entre la vegetación de la ladera, en un despliegue arquitectónico que desafía las convencionales de la zona. Este singular edificio alberga la sede principal de Musicreando, una prestigiosa academia de artes que por estos días conmemora diez años desde la apertura oficial.
Este llamativo espacio cultural funciona simultáneamente como escuela formativa y como un dinámico auditorio para Medellín.
La materialización de este referente se remonta a una tradición familiar que comenzó formalmente en 1982, bajo el liderazgo de Piedad Zuluaga y Antonio Rivera. El proyecto formativo dio sus primeros pasos en el barrio Provenza como un preescolar musical y luego evolucionó hacia una academia artística integral. Posteriormente opero en diversas casas alquiladas en el sector de El Poblado, hasta que logró asentarse definitivamente en Las Palmas gracias a Juan José Zuluaga.
El piano de la vía Las Palmas
El diseño definitivo de la sede replicó milimétricamente a escala el instrumento, un reto técnico que fue resuelto por el ingeniero estructural Juan Esteban Mora y el arquitecto Mario Quiceno al estructurar el voladizo sobre la montaña. La llamativa fachada exhibe un teclado de ochenta y ocho teclas. Mientras que el interior aloja instalaciones de vanguardia que incluyen estudios de grabación, salones de artes plásticas, teatro musical y áreas de danza. En su planta superior, la azotea se transforma en una sala al aire libre que ofrece conciertos, danza y teatro musical. Este espacio los hizo acreedores de la convocatoria de Salas Abiertas de la Secretaría de Cultura con el programa El Piano.MED, enfocado en alianzas artísticas.
A lo largo de sus más de cuatro décadas de trayectoria institucional, la academia ha sido el hogar académico de más de quince mil estudiantes. Entre estos testimonios resalta el de Laura Ramírez, quien ingresó a los cinco años, y que hoy, a sus dieciséis años, continúa tocando el violín. De igual manera, resalta la historia de Jhonja Forastero Hachito, un menor de la comunidad indígena embera dobidá cuyo talento le valió una beca completa.
Acordes de inclusión
Este compromiso de inclusión social se canaliza formalmente a través de la Corporación Musicreando, entidad sin ánimo de lucro fundada en el año 2019. La cual en la actualidad gestiona y sostiene cincuenta y dos becas completas y veintiuna parciales orientadas a jóvenes con recursos económicos limitados. El impacto de la organización se refleja en su proyección comunitaria, destacando su participación en el montaje de producciones con la Orquesta Filarmónica de Medellín Asimismo, la institución ha sobresalido por su labor filantrópica al coordinar durante más de ocho años consecutivos masivos conciertos benéficos a favor de Unicef.
Dentro de los hitos anuales de la agenda institucional destaca la Pianotón Ciudad de Medellín, una maratón artística de veinticuatro horas ininterrumpidas. Este evento se ha consolidado como un hito cultural en la ciudad que cuenta con el respaldo de la célebre concertista y maestra Teresita Gómez. Para la conmemoración de esta primera década, las directivas han estructurado una agenda que inicio este jueves con una gala en la Sala El Piano. Continuará este sábado con una tarde protagonizada por los alumnos desde la una de la tarde, seguida por el concierto «Travesía» del pianista Julio Sierra.
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Las actividades se retomarán el domingo con recitales desde las once de la mañana, prolongándose hasta el viernes diecinueve de junio con «Dos Voces Andinas». Desde la dirección general, se extendió una invitación a la ciudadanía para sumarse a estos encuentros, cuyas reservas pueden tramitarse mediante las redes oficiales.




