Casa Salsipuedes. Un legado cultural y artístico en desfinanciación

Aunque la Casa Salsipuedes fue un lugar de paso, tertulia y hasta vivienda para reconocidos músicos, artistas e intelectuales, actualmente se encuentra desfinanciada y en busca de alternativas para conservar el legado artístico y cultural que resguarda.

Por: Felipe Osorio Vergara, José David Chalarca Suescum Emmanuel Zapata Bedoya y Alejandro Jaramillo

Y ahora digo adiós… Pero ¿es que se puede decir adiós en «Salsipuedes»?
He ahí un desafío al corazón que lucha por quedarse y
compartir los dones de esta gruta coronada de vientos y estrellas…
Gonzalo Arango en Los Cristos de Salsipuedes.  

En un lote de una cuadra de extensión, con jardines de anturios y la sombra de mangos y naranjos, se levanta la Casa Salsipuedes. Una casona cuya parte original data de la década de 1940, pero que ya ha tenido varias modificaciones.

Foto portada. Jorge Alberto Marín y Jenine Fryling. Foto Emmanuel Zapata
Foto portada. Jorge Alberto Marín y Jenine Fryling. Foto Emmanuel Zapata

Esta casa campestre se encuentra en el sector La Pola de Robledo, noroccidente de Medellín. No solo es una isla de vegetación en medio de la Comuna 7, sino también una galería a cielo abierto, pues cuenta con alrededor de 130 obras, entre esculturas de bronce, fibra de vidrio y yeso, maquetas, óleos, bosquejos y demás, que fueron creadas por el artista Jorge Marín Vieco y su hijo Jorge Alberto.

En Salsipuedes se conserva el legado musical y escultórico de la familia Marín, pues fue la casa-taller del escultor Jorge Marín Vieco, y actualmente es el taller de reparación y afinación de pianos de su hijo, que es pianista.

Jorge Alberto, el pianista
Jorge Alberto, el pianista

“Ha habido grandes clanes musicales en Antioquia, pero uno de los más grandes ha sido el de los Vieco. Si bien el más destacado fue Carlos Vieco, Jorge Marín Vieco fue saxofonista y clarinetista, y tuvo la Orquesta Ritmos en 1936”, explicó Alberto Burgos, investigador musical. De hecho, Jorge Marín Vieco fue sobrino del compositor y folclorista Carlos Vieco Ortiz, en cuyo honor se llama el teatro al aire libre del Cerro Nutibara.

Un legado en medio de jardines, historias y diversas expresiones artísticas

Salsipuedes fue testigo de las obras de Marín Vieco cuando apenas se estaban creando, de ahí que el artista, antes de morir, legara a su hijo, Jorge Alberto, la tarea de hacer de su casa de campo un jardín de esculturas que recordaran su nombre.

Conoce más detalles de la vida de Jorge Marín Vieco y Salsipuedes, y de cómo la casa ha sufrido dos robos de sus obras, en la siguiente línea de tiempo.

El nombre de la casa tuvo como inspiración una portada de 1939 de la revista argentina La Chacra, en la que se retrataba una casa de campo con arcos, ubicada en Salsipuedes, provincia de Córdoba, Argentina.

Jorge Alberto Marín, por su parte, complementa la historia indicando que una noche de 1948, al terminar una de las nutridas tertulias que se hacían en la casa, los asistentes debían retirarse, pues al día siguiente debían madrugar a trabajar.

La borrasca que lo cambió todo

Sin embargo, un fuerte aguacero les impedía irse, y cualquiera que se atreviera a salir, tenía que regresar con el pantano hasta las rodillas, pues la subida a La Pola no estaba pavimentada.

El compositor Lucho Bermúdez, que por ese tiempo vivía en Salsipuedes con su esposa, la cantante Matilde Díaz, se reía mientras les decía a los tertuliantes: “Salí si podés… yo llevo un año tratando de salir y no he podido”. También por lo agradable del ambiente y hospitalidad de la familia, los visitantes decían que no provocaba irse. No obstante, sería el porro Salsipuedes, compuesto por Lucho y Matilde, el que daría más fuerza al nombre de la propiedad.

Además de Bermúdez, también el poeta cartagenero Jorge Artel, y el escritor Gonzalo Arango, le dedicaron piezas artísticas a la casa.

El primero, el siguiente verso: Cuando me vaya, no sabré si un pedazo de esta casa se habrá incrustado en mi corazón o si es un pedazo de mi corazón el que se queda incrustado dentro de esta Casa; y el segundo, un poema denominado Los Cristos de Salsipuedes, debido a los muchos cristos y crucifijos presentes en la obra de Marín Vieco.

Grandes personajes y grandes tertulias

Salsipuedes fue polo de atracción para artistas, músicos e intelectuales nacionales e internacionales. Sus tertulias atrajeron a personajes como los poetas León de Greiff o Pablo Neruda, artistas como Alejandro Obregón y Enrique Grau, mientras que músicos de la talla de Gabriel Uribe y Luis Uribe amenizaban la casa con toques y ensayos de orquesta.

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Las tertulias de Salsipuedes eran casi que paso obligado para cualquier persona que quisiera integrarse en la vida cultural de la Medellín de mediados del siglo XX. 

Para saber sobre otras importantes personalidades que pasaron por Salsipuedes, le invitamos a explorar la imagen interactiva a continuación.  

La casa, el acto de habitar, es una experiencia que pertenece a todos y esto hace que las personas se aproximen a las casas museo con confianza, con la seguridad de comprender aquellas habitaciones, su uso, a las personas que las frecuentaban y las habitaban.

Rosanna Pavoni – Licenciada en Historia del Arte, miembro fundador del Comité Internacional de Casas Museos del ICOM.

Una lucha por el reconocimiento y significado patrimonial de Medellín

En la actualidad, Salsipuedes se auto reconoce como una casa museo, si bien oficialmente no es reconocida como tal. A través de un derecho de petición, la Secretaría de Cultura de Medellín confirmó que el pasado 23 de septiembre de 2019, de Salsipuedes se había enviado una carta a la Mesa de Museos de Medellín solicitando su reconocimiento como espacio museal.

De igual manera, ratificó que la Casa Salsipuedes intentó realizar el registro al Sistema de Información de Museos Colombianos (SIMCO), pero que no lo completó; aspecto que tuvo en cuenta el organismo rector de las casas museo para no aceptar a Salsipuedes.

Aunque no haga parte de la Mesa de Museos de Medellín, ni desde la oficialidad se le dé este título, Jorge Alberto Marín y su esposa Jenine Fryling, insisten que su casa es un museo; por ello, no en vano realizan recorridos guiados, con cita previa, en aras de mostrar el patrimonio escultórico que resguardan.

En el pasado, la pareja había adelantado trámites para volver la casa Bien de Interés Cultural (BIC) de Medellín. Aunque desertaron del proceso argumentando la complejidad en el papeleo y temiendo perder autonomía para efectuar modificaciones en la infraestructura de la vivienda.

No obstante, de acuerdo con Silvia Baena, abogada conocedora de temas patrimoniales, que trabajó alrededor de 20 años en el área jurídica del Departamento Nacional de Planeación (DNP), Salsipuedes aún puede aspirar legalmente a convertirse en patrimonio, si pueden demostrar el valor histórico del lugar, entre otros requisitos presentes en la Ley 1185 de 2008 [1].

Cabe anotar que las modificaciones realizadas a algunas partes de la casa complicarían el proceso para convertirla en patrimonial, ya que, según Baena, si se quiere mantener el valor histórico de un inmueble, no pueden modificarse sus condiciones originales.

Cuestión distinta es ser museo

Porque, aunque hoy día es un museo privado, que depende de los fondos y el talento humano de los Marín Fryling, para ser museo público tendrían que llevar la propuesta al Municipio para que lo compre.

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La cuestión se complica porque la casa está habitada, como expuso Catalina Rojas, magíster en museología y gestión del patrimonio de la Universidad Nacional.

“Una casa museo no puede darse cuando está habitada, a menos que la intención sea dar a conocer la vida de los residentes y sus dinámicas propias en las visitas o proyecciones que se tengan de ‘apertura al público’”.

Otro problema que afecta a Salsipuedes es la desfinanciación

Jorge Alberto y Jenine explican que la casa cuenta con un avalúo más alto respecto del sector en el que está. Debido a que es campestre y tiene un taller de pianos. De hecho, deben el impuesto predial desde 2012, razón por la cual recurrieron a un acuerdo de pago en enero de 2022 para ponerse al día por este concepto.

Si la casa llegase a ser considerada como patrimonial, por ejemplo, podrían recibir estímulos, como exenciones al impuesto predial, tal y como se contempla en el Acuerdo 066 de 2017. [2]

La casa sobrevive actualmente gracias a la venta y reparación de pianos de la Fundación Marín Vieco, del alquiler del espacio para visitantes, la renta de habitaciones, el aporte voluntario en las visitas guiadas y las convocatorias públicas, como la que ganaron en 2020 con un ciclo de tertulias.

Pese a su aporte cultural, que mantiene vivo el legado musical y artístico de Jorge Marín Vieco, y haber sido espacio de encuentro de intelectuales y artistas durante las décadas del 50 y 60 del siglo XX, hoy día son pocos los que visitan la casa. Pero la visita que nunca falta, son las cuentas por pagar que asfixian esta histórica casona de Robledo.

Casa Museo Salsipuedes

[1] Esta ley define “un régimen especial de salvaguardia, protección, sostenibilidad, divulgación y estímulo para los bienes del patrimonio cultural de la Nación que sean declarados como bienes de interés cultural (BIC). Además, detalla cómo es el procedimiento para declarar un bien de dichas características.

[2] Acuerdo de Medellín que busca simplificar los requisitos para acceder a beneficios tributarios.

La otra Salsipuedes

En Prado Centro, en la carrera Palacé con la calle 64, se ubica una vieja casona de nombre homónimo: Salsipuedes. Aunque no tiene relación alguna con la Salsipuedes de Robledo. 

Esta construcción de una sola planta y cerca de 850 metros cuadrados es patrimonio de la ciudad. Fue construida alrededor de 1920, cuando apenas se estaba configurando el barrio Prado.

Fachada de la Casa Salsipuedes de Prado. Foto Emmanuel Zapata
Fachada de la Casa Salsipuedes de Prado. Foto Emmanuel Zapata

La casa perteneció al empresario y golfista Germán Sáenz, fundador del Club El Rodeo, hasta 1963, tal y como se señala en una investigación arquitectónica del Colegio Mayor.

Posteriormente se la vendió a Fernando Posada, comerciante de telas que también coleccionaba arte y antigüedades. El actual propietario es Luis Posada, hijo de Fernando, que montó en una de las habitaciones de la casa un taller de luthería, es decir, de reparación y mantenimiento de instrumentos de cuerda como violines y guitarras. 

Aunque no fue posible concretar una entrevista con Luis Posada, en un artículo de la Alcaldía de Medellín se narró que el origen del nombre de esta casona se debe a que Luis Posada colecciona discos de vinilo y disfruta las cumbias de Lucho Bermúdez, el cual había escuchado de niño

Además, afirmó Posada en el artículo: “los que vienen acá se amañan mucho porque el que llega no se va”. De ahí que el título de esta canción de Lucho haya dado nombre a la casa. 

Casa Salsipuedes. Un legado cultural y artístico en desfinanciación comentarios en «2»

  1. Hermosos comentarios, el patrimonio se debe conservar y atraer a las personas para acrecentar su conocimiento universal, el Estado tiene la obligación de acoger esta clase de testimonios materiales e in-materiales para hacer una evocion, y crear en el banco patrimonial estos objetos.

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