Colombia debe tomar precauciones en materia ambiental con China

Colombia, un gran responsable de la crisis ambiental

Autor: Andrés Santiago Arroyave, activista y académico ambiental.

Colombia es uno de los países más vulnerables ante el cambio climático. Por su ubicación ecuatorial, las variaciones de temperatura que ocasiona el calentamiento global amenazan constantemente sus recursos naturales y sus ecosistemas, con la fauna que los habita.

Colombia no es la gran víctima que hemos creído

Esta alerta es un clamor constante entre los círculos académicos, estatales y activistas en materia ambiental; no obstante, existe un falso paradigma sobre esta vulnerabilidad. Se suele creer que el país, por su baja emisión de gases de efecto invernadero, es una gran víctima de la crisis ambiental; pero lo cierto es que Colombia sí aporta al crecimiento de la problemática.

Este es un espacio de debate que no compromete la opinión de Habitante Siete ni de sus aliados.

La agudización de la deforestación en el Chocó biogeográfico, el Catatumbo y la Amazonía; la destrucción de ecosistemas estratégicos para la generación y conservación del recurso hídrico, como los páramos, las rondas hídricas y los cauces de la red hidrográfica; la minería ilegal, el narcotráfico, la expansión ilegal de actividades ganaderas, madereras y de colonización hacen de Colombia un actor protagónico en la crisis global.

El poco control territorial y protección del Estado y el dominio y explotación irresponsable —por parte de actores ilegales que fungen como paraestado— de los recursos naturales ha traído consecuencias terribles. Según el Instituto Humboldt, en los últimos 50 años, los colombianos deterioraron los ecosistemas a un nivel insuperable, logrando que el país perdiera gran parte de su biodiversidad.  

El reto político está en propuestas ambientales más allá del discurso

La destrucción del patrimonio ambiental de Colombia, el segundo más biodiverso del mundo, no solo afecta al país, sino también a la región y al equilibrio ambiental del planeta. La destrucción de la Amazonia y el Chocó biogeográfico, pulmones y reguladores climáticos, amenaza las condiciones de vida de todos. Aunque no es un asunto menor, los esfuerzos gubernamentales para detener esta tragedia son limitados y poco efectivos.

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Esta crítica realidad no ha sido resuelta por el gobierno de Gustavo Petro, que se ufana de su activismo y apasionamiento ambiental. Su gestión y los resultados de su administración en la materia no acompañan su discurso.

Ante esta gran responsabilidad, se hace prioritaria ideas y propuestas sensatas, técnicas y rigurosas. Por esta razón, urge que, en el marco de la campaña presidencial, los candidatos comiencen a publicar y debatir sus propuestas para mitigar el problema ambiental. La riqueza natural del país es su mayor bien, no protegerla ni conservarla sería poner en riesgo el futuro de la nación y del planeta. El populismo ambiental es parte del problema, una crisis global de la que Colombia también es responsable.

Los textos que aquí se publican son de exclusiva responsabilidad de sus autores y no expresan necesariamente el pensamiento ni la posición de Amazon Conservation Team (ACT).

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