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El vagón 19 del tranvía se instala en El Castillo

El último vagón en pie del histórico tranvía de Medellín ha realizado un nuevo recorrido simbólico por sus calles antes de establecerse definitivamente en su nuevo hogar: el Museo del Transporte dentro del emblemático Museo El Castillo. Este traslado, ejecutado el pasado jueves 11 de diciembre, consolida la preservación de una pieza fundamental en la historia de la movilidad de Medellín.

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Los vagones del tranvía eléctrico de Medellín tenían colores diferentes para cada ruta.

Tras siete años expuesto en el centro comercial La Central, movilizaron el vagón número 19 en un operativo hacia el sector de Los Balsos. Su destino final es una plataforma en el Museo del Transporte, donde continuará su misión de recordar a las nuevas generaciones que este robusto sistema de transporte impulsó en gran medida a la Medellín moderna, la “ciudad adolescente” que aceleró su crecimiento en el siglo XX.

Un milagro de rescate tras décadas

Coleccionistas y entusiastas consideraron un verdadero «milagro» el hallazgo de esta reliquia en 2012. Tras el cierre definitivo del tranvía en 1951, la mayoría de sus partes se desvanecieron. Sin embargo, un afortunado testimonio durante una charla del Museo del Transporte llevó a su fundador, Flavio Escobar, hasta una finca en La Tablaza. El cual era utilizado como una vieja caseta.

El rescate y la restauración, liderada por Humberto Tamayo y diferentes expertos con una inversión superior a los $130 millones, garantizaron su fidelidad histórica. Se intervinieron el chasis, los herrajes y se importaron lámparas originales para devolverle su esplendor. El vagón 19, con su silletería lustrosa, es hoy la única pieza original que sobrevive como testigo del sistema eléctrico que opero en 1921.

El tranvía eléctrico como motor del urbanismo

El tranvía eléctrico de Medellín reemplazó al ineficaz «tranvía de sangre» (tracción animal) que operó desde 1897. El sistema eléctrico se convirtió rápidamente en uno de los más avanzados de Sudamérica, conectando el corazón popular de la ciudad con la élite. Asimismo, desde el cementerio de San Pedro hasta el Parque de Berrío y expandiéndose luego a barrios clave como Aranjuez, Manrique, Robledo y El Poblado.

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Según Juan Santiago Correa, autor del artículo “Urbanismo y transporte: el tranvía de Medellín (1919-1950)”, este medio de transporte fue el «hecho más importante» que impulsó la adolescencia de la ciudad. Además, su expansión estuvo ligada a los intereses de las élites y urbanistas para valorizar y construir nuevos barrios en la periferia, transformando la geografía urbana.

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El sistema alcanzó su apogeo con 44 vagones y grandes ingresos en 1928. Pero la llegada de vehículos y la construcción de carreteras marcaron el inicio de su declive, que culminó con su desmantelamiento en 1951. Finalmente, este testigo de la historia de la movilidad urbana en Antioquia invita a residentes y turistas a revivir esa época dorada del transporte.

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