La Unión ha sido históricamente reconocida por la excelencia de su producción agrícola. Un logro respaldado por su ubicación estratégica y la riqueza de sus recursos naturales, que garantizan suelos fértiles y un suministro constante de agua. La ganadería lechera ha sabido integrarse con éxito al sector del agroturismo, diversificando la economía de la región.
El secreto del rendimiento ganadero en esta zona radica en sus condiciones geográficas, destacando una altitud promedio de 2.500 metros sobre el nivel del mar.
Estas tierras disfrutan de un clima fresco y templado que oscila de manera constante entre los 12 y 17 grados Celsius durante todo el año. Este ambiente resulta fundamental para el bienestar animal, ya que evita que las vacas sufran de estrés calórico, un factor que suele disminuir la productividad. En este entorno tranquilo, los bovinos caminan por cuenta propia hacia las salas de ordeño dos veces al día tras sus jornadas de pastoreo.
El éxito lechero
Gracias a este ecosistema ideal, los hatos de La Unión alcanzan una impresionante producción conjunta que ronda los 250.000 litros de leche al día. De manera individual, las vacas lecheras registran un rendimiento sobresaliente, promediando cerca de 17 litros diarios. El proceso de extracción se realiza bajo un sistema semi-tecnificado que garantiza altos estándares de calidad, un factor clave tanto para el consumo tradicional.
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Gran parte de este volumen de leche se refrigera de forma inmediata para ser despachado a las grandes empresas pasteurizadoras. No obstante, el excedente que no se somete a refrigeración instantánea se destina a una próspera industria de derivados. La elaboración artesanal de productos lácteos, especialmente de quesos de alta calidad, se ha convertido en otro pilar comercial de la zona.
Leche, queso y agroturismo
Esta cadena de valor ha permitido el nacimiento de innovadores emprendimientos agroindustriales que fusionan la producción con la experiencia turística. Un claro ejemplo de esta tendencia es la finca lechera Lactesano, ubicada en la vereda Las Acacias, donde los visitantes tienen la oportunidad de interactuar de forma segura y recreativa con vacas y terneros. Estas actividades se realizan bajo estrictos controles y en horarios delimitados para salvaguardar el bienestar de los animales y la tranquilidad de los hatos.
Asimismo, empresas como Lácteos Buena Vista han llevado el modelo un paso más allá al combinar la producción y la elaboración de derivados con una infraestructura diseñada para el confort del turista. En estos espacios, los viajeros pueden adquirir y degustar productos frescos en ambientes cómodos, también pueden sumergirse por completo en la cultura láctea. Las experiencias disponibles permiten a los visitantes comprender e incluso participar en los procesos de manufactura de una amplia variedad de quesos.



