Con la llegada de la Semana Santa, el olor del pescado fresco inunda las plazas de mercado de Medellín. Familias enteras se congregan para continuar con una tradición que une la fe y la gastronomía. Sin embargo, lo que muchos no imaginan es que, detrás de una compra apresurada, puede esconderse un riesgo grave para la salud. Por eso, las autoridades han reforzado las recomendaciones para consumir este alimento de forma responsable.

Comprar en sitios no autorizados o sin cadena de frío puede ser el primer paso hacia una intoxicación. Aunque parezca inofensivo, un pescado en mal estado puede generar síntomas peligrosos que van desde náuseas y vómito hasta adormecimiento y erupciones cutáneas.
Ver, tocar y oler. Esas son las claves para identificar un buen pescado
Desde la Secretaría de Salud de Medellín se insiste en que no basta con encontrar un precio cómodo. Es fundamental verificar el estado del pescado antes de comprarlo. La piel debe ser brillante, dura al tacto, con ojos claros y branquias rojas. Además, debe mantenerse refrigerado entre 0 y 4 grados centígrados en todo momento.
“Es importante fijarse en que las branquias estén frescas y que el pescado no tenga mal olor”, explicó Luz Aida Rendón, subsecretaria de Salud Pública. Además de las características físicas, se debe exigir que el local tenga el adhesivo de certificación, lo cual garantiza que cumple con las condiciones higiénicas exigidas por la normatividad.
No todo lo que brilla es fresco
Aunque muchos optan por comprar pescado en la calle, la Secretaría de Salud advierte que esto incrementa las probabilidades de intoxicación. Los vendedores ambulantes no cuentan con la infraestructura para mantener la cadena de frío. Por ello, sus productos pueden representar un riesgo latente.
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Así mismo, en caso de presentar síntomas tras su consumo, se recomienda acudir de inmediato a un centro médico. “Nunca deben automedicarse ni esperar que el malestar pase solo”, advierte Rendón. Es en estas situaciones donde una acción rápida puede marcar la diferencia entre una recuperación sencilla y una complicación médica.
La salud también se compra con conciencia
Evitar una intoxicación alimentaria es tan sencillo como tomar decisiones informadas. Elegir puntos autorizados, verificar el estado del producto y mantener buenas prácticas de higiene son pasos fundamentales. Cada año, decenas de personas llegan a los hospitales por consumir alimentos en mal estado durante estas fechas.

En este sentido, las autoridades han desplegado operativos de inspección y sensibilización en toda la ciudad. Estas acciones no buscan sancionar, sino prevenir. A través de estas campañas se busca educar al consumidor para que no se deje llevar por la urgencia ni por el precio más bajo, sino por la garantía de calidad.
Una tradición que debe cuidarse
El pescado seguirá siendo parte esencial del menú de Semana Santa, pero la tradición debe acompañarse de responsabilidad. Medellín quiere que estas fechas se recuerden por el encuentro familiar y la espiritualidad, no por las visitas a urgencias.
Finalmente, el llamado es a elegir con criterio. “Comprar pescado en un sitio seguro no es solo un acto de cuidado personal, es una forma de proteger a toda la familia”, concluyó Rendón. Porque la salud también empieza en el mercado.

