Negro Fest 2025. El rugido afro que sacude a Medellín

Negro Fest 2025. El rugido afro que sacude a Medellín

Negro Fest 2025. El rugido afro que sacude a Medellín

Esta semana, Medellín no será la misma. Desde el 23 hasta el 25 de mayo, el barrio Perpetuo Socorro se convertirá en territorio afrodescendiente. Allí, en la Bodega Comfama, se vivirá una edición renovada del Negro Fest, un evento cultural que explora la herencia negra desde lo artístico y lo ancestral. Cada edición ha sido un llamado a la visibilidad. Esta vez no será la excepción. El festival llega con una propuesta robusta que reivindica historia, identidad y resistencia.

El escenario está listo. La ciudad también. Las expresiones que confluyen en este espacio van más allá del espectáculo. Son testimonios vivos de una memoria que no olvida. En esta edición, el Negro Fest / Black Nation 2025, se consolida como una plataforma que impulsa el arte afrourbano y el pensamiento crítico a través del goce colectivo y la creación. Además de música, danza y gastronomía, esta cita abre espacio a conversaciones profundas sobre el cabello afro, los saberes culinarios y los procesos colectivos culturales en la ciudad.

Identidad en escena

El cabello afro es más que estética. Es un símbolo de historia y poder. Durante el festival, este tema tendrá un lugar especial dentro de los diálogos programados. Será una oportunidad para desmontar prejuicios y afirmar la belleza natural. Este enfoque busca inspirar orgullo y conciencia sobre los cuerpos racializados que enfrentan discriminación cotidiana. Por otro lado, los saberes ancestrales que habitan en la cocina afrodescendiente serán exaltados mediante experiencias gastronómicas que conectan el fogón con la historia del Pacífico colombiano.

La bebida tradicional del viche llega por primera vez con respaldo legal. Diez marcas legalizadas participarán en esta edición. Esto marca un antes y un después. Con este avance, se reconoce el valor cultural de una bebida que antes era marginada por la ilegalidad. Así se abren caminos hacia la economía digna y autónoma. En efecto, la inclusión del viche transforma el festival en una vitrina no solo cultural, sino también comercial, para las comunidades afro de la región pacífica y del país.

Zatélithe, un sembrador de sueños

Detrás del Negro Fest hay una visión. Fabio Arboleda, más conocido como Zatélithe, es su fundador y el alma de esta propuesta que nació en 2017. Él soñó con un espacio donde las personas negras pudieran encontrarse, reconocerse y celebrar sus raíces sin filtros ni intermediarios. Hoy, esa visión se fortalece con cada edición. Bajo su liderazgo, el festival ha evolucionado. Ha pasado de ser un encuentro alternativo a convertirse en una plataforma establecida que transforma el panorama cultural de Medellín.

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Además, Zatélithe ha promovido una educación artística centrada en lo afro. Con ello busca que los creadores no solo ocupen escenarios, sino que también construyan referentes propios. Esto es crucial porque, tradicionalmente, la música urbana ha estado dominada por narrativas ajenas a las realidades negras. Ahora, con el Negro Fest, ese patrón empieza a cambiar. Como resultado, la ciudad empieza a escuchar nuevas voces, mirar otros cuerpos, y comprender que la cultura negra no es moda: es origen, resistencia y expresión legítima.

Una fiesta con causa

A diferencia de otros eventos, aquí no hay disfraces ni apropiación. Hay raíces, memoria y comunidad. En cada actividad se reafirma una historia marcada por la lucha. Desde las pasarelas con moda afro hasta los performances callejeros, todo está pensado para conectar con la esencia y el orgullo de quienes habitan la negritud con dignidad. En el mercado afro, además, se reúnen emprendimientos que han encontrado en este festival un canal para crecer sin renunciar a su identidad ni a sus estéticas propias.

Así mismo, las bandas en vivo prometen poner a vibrar al público. Pero más allá del ritmo, cada canción se convierte en un relato de territorio, resistencia y alegría. A medida que pasan las horas, la Bodega Comfama se transforma. Lo que fue una antigua estructura industrial, se convierte en un templo de celebración negra y contracultural. Como es natural, estos espacios no nacen de la nada. Son fruto de años de trabajo, de alianzas, de luchas silenciosas que hoy encuentran eco en este festival.

Un canto necesario en tiempos urgentes

En un país donde el racismo aún persiste, el Negro Fest es más que un evento. Es una declaración política. Una voz que se niega a ser silenciada. Al final, este festival no solo celebra una cultura: la sostiene, la proyecta y la inscribe en el corazón de Medellín como parte esencial de su tejido social. Por eso, iniciativas como esta son imprescindibles. Porque recuerdan que el arte también puede ser trinchera, que la música puede ser grito y que la memoria tiene ritmo.

Mientras tanto, la ciudad observa y participa. La ciudadanía responde. La comunidad afro ocupa su lugar con dignidad y sin pedir permiso. Así, el Negro Fest deja huella. De este modo, Medellín no solo acoge un festival: abraza una causa, celebra una identidad y empieza, por fin, a saldar una deuda histórica con sus raíces afrodescendientes.

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